CARTAS Y COLABORACIONES
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Kaixo lagunak. Os escribo esta carta para manifestaros mi total solidaridad con vuestra postura cívica y la situación de persecuación que os acarrea, así como mi absoluto desprecio al fascimo etarra y al apoyo inmoral que tácitamente reciben de algunos presuntos nacionalistas democráticos. Es una pena que vuestro bello país esté siendo envenenado por un nacionalismo por lo que veo cada vez más enfermo. Dicho esto, sin embargo no quiero apuntarme al fácil carro del "antinacionalismo" que corre últimamente por España, pues nacido en Zaragoza, simpatizo con el nacionalismo aragonés. Ahora bien, una cosa es sentir aprecio y cariño hacia tu tierra y querer materializarlo políticamente y otra muy distinta lo que se da en el País Vasco, con unos políticos iluminados y una juventud cargada de odio que se creen una raza superior. A mí me gusta mi tierra, Aragón, y quiero lo mejor para ella (con una autonomía como el País Vasco nos dábamos con un canto en los dientes) dentro de mi segundo país, España. Y me gustaría que el País Vasco y Navarra siguieran perteneciendo a ella, en paz. Porque, joer, sentirme nacionalista aragonés no me ímpide sentir lo vasco, lo catalán, lo castellano, andaluz etc. también como algo propio. Por eso estoy aprendiendo euskera (además de catalán) y defiendo apasionadamente estas lenguas como si fueran la propia cuando alguien las desprecia. Además saber euskera también me sirve para comprender las paranoias escritas por algunos nacionalistas vascos así como para deciros como despedida: Nire elkartasuna daukazue, lagunak. Euskal faxismoaren kontra borrokan segi!.
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ABANDONAR EL PAÍS VASCO (Grupo La Paloma) Aunque es un tema del que hace un tiempo que no se habla, me he entretenido un rato visitando la página web del INE y haciendo unos cuantos cálculos. Os adjunto un archivo, con información sobre la población de derecho de cada Comunidad Autónoma y el saldo migratorio (población que llega menos población que se va). Esos datos están a disposición del público en la página web del INE: http://www.ine.es El archivo es una hoja de cálculo de Excel, donde encontraréis dos páginas: en la primera, las cifras para cada C. A. de población de hecho, saldo migratorio y proporción de saldo migratorio por cada 100.000 habitantes, de los años 1989 a 1995, ambos inclusive. ¿Qué se puede apreciar? Que la proporción de saldo migratorio negativo más alta corresponde al País Vasco (es decir y pa' entendernos, de donde se va más gente) , por encima de comunidades como Andalucía, Extremadura y Galicia que cuentan con peores índices de desempleo, producción industrial, incremento de IPC, etc. ¿Por qué se van? No logro explicármelo, si Euzkadi (antes Euskadi) es el paraíso en la tierra, es el fiel reflejo de SiempreAmor (hogar de los Osos Amorosos)... En la segunda tenéis lo mismo pero graficado para las C. A. con peor saldo migratorio. En total, de Euzkadi (antes Euskadi) se han marchado en esos años 44.276 personas (de un promedio de población de 2.131.886; frente a la segunda en "huidas", Castilla y León, con 33.931 de 2.579.939 habitantes). Desgraciadamente en la página no hay información sobre población y migraciones en la actualidad, para ver si esa tendencia continua más claramente. Poco a poco, Aita Arzalluz va a conseguir su sueño de ver una Euzkadi (antes Euskadi) libre de maketos. Ya, sinceramente, no sé si podemos hacer las extrapolaciones en las que estamos pensando, pero es difícil explicar esta posición en el "ranking" siendo una región próspera; a menos, claro está, que medien otros fenómenos.
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La organización terrorista ETA (Euskadi eta Askatasuna) nació a finales de 1958 promovida por sectores del nacionalismo vasco que acusaban de pasividad frente al franquismo al PNV y a las instituciones derrotadas en la Guerra Civil de 1936. Sus primeros atentados con bombas se produjeron apenas un año después de su fundación y la primera víctima mortal fue una niña alcanzada por una bomba colocada en junio de 1960 en una estación de tren de San Sebastián. A pesar de que desde su inicio ETA contemplaba el uso de las armas y la realización de atentados, los primeros asesinatos premeditados no se producen hasta finales de los años sesenta, una década después de su constitución. Cuando la dictadura franquista se debilitó, a mediados de los setenta, ETA comenzó a aumentar sus atentados y asesinatos, pero su escalada terrorista se disparó a medida que en el País Vasco y en el conjunto de España se iba asentando el régimen democrático. De esta forma, hasta 1975, año de la muerte de Franco, ETA perpetró 44 asesinatos. Entre 1976 y hasta la aprobación de la Constitución democrática, en 1978, el número de asesinatos se elevó a 96. A lo largo de su historia, ETA ha cometido 794 asesinatos, de los que sólo el 5,5% lo fueron bajo la dictadura de Franco. El 94,5% de los crímenes han sido perpetrados contra el sistema democrático. Desde que se celebraron en España las primeras elecciones libres, las diversas ramas de ETA ha cometido casi tres mil atentados que, además de los muertos, han dejado un balance de más de dos mil personas heridas. La intensidad de la acción terrorista tiende a hacerse máxima en los momentos de mayor impulso reformista. En el trienio 1978-1980, en el que se aprobó la Constitución y el Estatuto de Gernika, se celebraron las primeras elecciones autonómicas vascas y se constituyó el primer Gobierno de Euskadi, ETA asesinó a 247 personas: ochenta y dos al año. A la muerte de Franco, y durante los primeros años posteriores a su desaparición, se daba por supuesto que el desvanecimiento del régimen franquista implicaría el del terrorismo. Esto acabó ocurriendo en el caso de ETA Político-Militar. Pero, la otra rama, convertida desde 1982 en la única ETA no sólo no se disolvió con el afianzamiento de la democracia y de la autonomía, sino que acentuó sus rasgos más específicamente militaristas y abiertamente terroristas. El terrorismo de ETA es un terrorismo de inspiración nacionalista que tiene como objetivo último la independencia del País Vasco. Este objetivo último lo persigue ETA mediante una estrategia de intimidación orientada a crear entre la población una situación de temor y ansiedad que acabe condicionando la vida social y política hasta el punto de obligar a las autoridades a aceptar una negociación en la que reconozcan la legitimidad de la lucha armada de ETA para pactar un nuevo marco político. Después de la muerte del dictador Francisco Franco, España inició una transición a la democracia que por modélica ha sido puesta como ejemplo en numerosos países de Sudamérica e incluso en Sudáfrica. En 1977, se concedió una amplia amnistía que liberó a todos los presos políticos y a los miembros de ETA y se celebraron las primeras elecciones libres. En 1978 se aprobó por referéndum una Constitución democrática y en 1979 los ciudadanos vascos aprobaron en las urnas un Estatuto de Autonomía que configura las actuales instituciones. En virtud de este Estatuto, el País Vasco o Euskadi tiene un marco de autogobierno superior al de cualquier otra región europea, incluidos los "Länder" alemanes. Existe un Parlamento y un Gobierno vascos, elegidos democráticamente, con amplias competencias políticas y administrativas. El Gobierno vasco manda su propio cuerpo de policía, con 7.500 agentes, gestiona la recaudación y gestión de casi todos los impuestos, dispone de cadenas de Radio y Televisión públicas, establece la política educativa, administra la sanidad, el urbanismo, la política industrial, etc. Este sistema político ha sido respaldado de forma reiterada por los ciudadanos en las urnas mediante el apoyo mayoritario a los partidos políticos contrarios a la violencia y comprometidos con el marco político legal. Al frente del Gobierno autonómico han estado durante las últimas dos décadas formaciones nacionalistas, unas veces en solitario y otras en coalición con el Partido Socialista. Solamente ETA -y con ella su brazo político, HB- se ha opuesto durante todo este tiempo a la voluntad democrática de los vascos intentando cambiar la decisión de las urnas mediante el uso del terrorismo. Si la amnistía no dio paso al abandono de las armas por parte de ETA fue debido a la propia resistencia de la banda terrorista a desaparecer. ETA condicionaba, y condiciona, el cese de la violencia a exigencias que sabe inaceptables para cualquier Estado democrático. Desde 1978, la actividad de ETA se sustenta en un sustrato ideológico que rechaza el procedimiento de la democracia liberal basado en las decisiones de las urnas y que cree que su fuerza no está en los votos, sino en el mayor número posible de atentados. Esto evidencia su postura absolutamente contraria a los procedimientos de representación inherentes a cualquier Estado democrático. ETA niega que en España y en el País Vasco exista democracia, omitiendo intencionadamente, por ejemplo, que el Estatuto vasco fue aprobado por la mayoría de los ciudadanos vascos. Durante mucho tiempo, la actividad de ETA ha hecho de la sociedad vasca una sociedad con miedo, en la que la mayoría de los ciudadanos no se ha atrevían a expresar en voz alta sus opiniones contra el terrorismo. Esta espiral de silencio y miedo se ha ido rompiendo poco a poco gracias a la acción de grupos sociales pacifistas y al propio hartazgo que se ha generado en la sociedad ante la persistencia del terrorismo desde hace casi cuarenta años, un terrorismo que ha incrementado su nivel de crueldad a medida que aumentaban las libertades democráticas y que ha persistido durante todo ese tiempo encerrado en sí mismo, sin evolucionar al compás de la sociedad en la que actúa. Las movilizaciones ciudadanas contra el terrorismo se han ido haciendo cada vez más importantes. En julio de 1997 alcanzaron el punto culminante en la expresión de rechazo al secuestro del concejal de Ermua Miguel Ángel Blanco, asesinado por ETA, con las manifestaciones en las que participaron cientos de miles de ciudadanos de todas las ideologías. Ha sido la intensidad de este rechazo social, fundamentalmente, lo que ha hecho que la organización terrorista tuviera que plantear la actual tregua con el cese de sus actividades de forma temporal. Hay que señalar también que la voluntad de supervivencia de ETA y su trama de intereses se ha visto favorecida por determinadas respuestas equivocadas, y al margen de la ley, del aparato estatal. La más grave de ellas sería la 'guerra sucia' desplegada en territorio francés por mercenarios contratados por policías españoles. Aunque esa respuesta tiende a identificarse fundamentalmente con las siglas de los GAL, que actuaron entre 1983 y 1987, ya fue ensayada en los primeros años de la transición a través del Batallón Vasco Español o de la Triple A, que utilizaron los mismos procedimientos terroristas e ilegales que ETA y que, además, resultaron contraproducentes. La actividad criminal de los GAL y grupos similares fue utilizada por los propagandistas de ETA como prueba de su teoría de las dos violencias simétricas. La imagen es falsa, porque es evidente que ETA ha seguido actuando tras la desaparición de la guerra sucia. Pero es también evidente que aquel error de mediados de los años ochenta ha sido decisivo para la reproducción generacional de la violencia nacionalista en el País Vasco. En ocasiones también se han producido excesos y actuaciones ilegales, algunas de ellas muy graves, por parte de los cuerpos de seguridad, que han contribuido a reforzar las convicciones subjetivas de los miembros de ETA. Nada de esto, sin embargo, justifica la pervivencia del terrorismo en un marco democrático que permite la expresión y defensa en libertad de toda clase de opiniones políticas. En septiembre de 1998, cuarenta años después de su fundación, ETA anunció una tregua que todavía se mantiene, pero no sabemos hasta cuando. Han desaparecido los asesinatos, pero no ha desaparecido del todo la violencia y la intimidación. Grupos de simpatizantes de ETA han cometido desde entonces cientos de ataques con botellas incendiarias y artefactos explosivos dirigidos, fundamentalmente, contra cargos públicos de partidos no nacionalistas, pero también contra ciudadanos y militantes de grupos sociales discrepantes. Existe todavía una estrategia de intimidación dirigida contra los no nacionalistas que impide que en el País Vasco una parte importante de sus ciudadanos puedan disfrutar del mismo grado de libertad que los nacionalistas. El balance de la actividad de ETA, además de los cientos de muertos y miles de heridos, es un balance de dolor y de familias destrozadas, es un balance de oportunidades económicas perdidas por culpa de la violencia, de encanallamiento de la convivencia social en el País Vasco, de tensiones y conflictos. ETA es responsable de que un sector de los jóvenes vascos estén educados en la intolerancia, en los modos fascistas de actuar, y que prefieran el "cóctel molotov" al debate de las ideas. ETA es responsable de la difusión de una subcultura de la violencia que va a costar erradicar mucho tiempo. Si ETA tiene voluntad sincera de paz, debe anunciar de una vez por todas el abandono definitivo de las armas, sin condiciones, y reconocer el daño causado por tantos años de terrorismo contra la voluntad mayoritaria de los vascos. Como consecuencia de esta situación que describimos, el Colectivo de Víctimas del Terrorismo en el País Vasco quiere expresar lo siguiente: DEMANDAR el papel fundamental que las víctimas del terrorismo debemos desempeñar en cualquier proceso que se emprenda para la consecución de la paz. Las víctimas han de ser protagonistas principales de la pacificación, ya que sin su concurso activo jamás podrá hablarse de una paz justa. Las víctimas jamás habrán de ser moneda de cambio de nada y, desde cualquier punto de vista, la defensa de sus derechos es una condición básica que las instituciones han de tener presente en todo momento. Lo contrario sería tanto como convertir a las víctimas del terrorismo también en víctimas de la paz posible. Consecuencia directa de todo esto es que nos negamos rotundamente a cualquier posibilidad que puede esbozarse de "Ley de Punto Final" o de "Pacto de Silencio". INSISTIR, nuevamente, en que solamente cuando los delincuentes, y quienes les han apoyado desde las bambalinas sociales, asuman consciente y activamente que los terroristas han asesinado, torturado, robado y causado un daño irrecuperable a la mayoría democrática de este país, podrá hablarse de un posible comienzo de la paz. Jamás podrá hablarse de paz sin reconocer el sufrimiento de las víctimas y si no hay una asunción explícita del daño causado. El perdón es un derecho que corresponde, en primer lugar, a las víctimas del terror y, posteriormente, al resto de la sociedad. Pero nunca se podrá perdonar a quien no reconoce su culpa y a quien, por lo tanto, no pide perdón. EXIGIR, como consecuencia de lo anteriormente señalado, que las instituciones responsables tomen las medidas competentes de ayuda y colaboración con las víctimas. En este marco, las víctimas, además de ser merecedoras de las pertinentes ayudas económicas y de las compensaciones que por daños se pudieran derivar, también son las personas más legitimadas para demandar una disposición positiva y favorable de la Administración vasca. En este sentido, es una exigencia mínima el diseño por parte de las instituciones de programas de inserción laboral para las víctimas. A modo de ejemplo, debemos señalar que atenta contra cualquier principio ético que se hable de los derechos de los terroristas y que jamás se hable desde el ámbito político e institucional de los derechos de las víctimas. ADVERTIR que, además de lo citado en párrafos anteriores, las instituciones jurídicas y policiales tienen, hoy más que nunca, la obligación de hacer que se cumpla la ley. Ningún crimen ha de quedar impune y ningún criminal ha de permanecer sin ser puesto, cuanto antes, a disposición judicial. La paz también depende de que ningún asesino pueda resultar inmune a la acción de la justicia. ACLARAR, definitivamente, que en el País Vasco no existe, ni ha existido nunca, ningún conflicto político que pueda utilizarse como argumento justificativo de cualquier actividad terrorista. Lo que sí ha existido, y existe, en la Comunidad Autónoma Vasca es un profundo déficit democrático: una minoría de ciudadanos ha pretendido, y sigue pretendiendo, imponer sus ideas por la fuerza. Después de más de veinte años de democracia, sólo el fanatismo intelectual o una perversa ideología fascista pueden justificar el empleo de actos terroristas para conseguir unos presuntos fines políticos. DENUNCIAR la insistente equidistancia que las instituciones vascas quieren establecer entre los presos de ETA y las víctimas del terrorismo. En este punto, es esencial comprender que los presos de ETA lo son por los delitos que han cometido (papel activo). Por el contrario, las víctimas lo son siempre pasivamente, ya que nadie ha hecho nada para serlo. Por lo tanto, no hay razón de ningún tipo para que sea posible hablar de la existencia de "dos partes enfrentadas". Los criminales lo son por sus actos de barbarie y, por lo tanto, son ellos quienes, como paso previo a cualquier proceso de pacificación, deben reconocer el daño causado y, posteriormente, demandar el perdón de las víctimas en particular, y de la sociedad democrática en general. PONER de manifiesto, finalmente, que somos nosotros, las víctimas, quienes más hemos dado y más hemos sufrido. Nuestra legitimidad ética, obvia desde cualquier punto de vista que tenga como referente fundamental el marco de los Derechos Humanos, queda reflejada, además, por el hecho comprobable y público de que ninguna víctima se ha tomado jamás la justicia por su mano. El terrorismo de E.T.A. en el periodo democrático
El terrorismo de grupos de extrema derecha en el País Vasco
Siglas: Datos procedentes de COVITE (Colectivo de Víctimas del Terrorismo del País Vasco)
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SEMBRANDO CONFUSIÓN (Grupo La Paloma)(*) La Iglesia española debería ser consciente de que se está convirtiendo en fuente de discordia entre los ciudadanos españoles, católicos y no católicos, por su actitud huidiza ante el compromiso social y político frente al terrorismo. No se trata de negarle a la Iglesia su fidelidad al quinto mandamiento, porque el respeto a la vida humana es la base de la doctrina cristiana. Pero cuando se habla del terrorismo y de la situación del País Vasco es preciso superar el umbral de los consensos milenarios, convertidos por algunos en obviedades, y los lugares comunes, porque todo atentado terrorista tiene un antes y un después con los que la Iglesia católica española no quiere enfrentarse y que son los que desdibujan su mensaje hasta diluirlo en la insatisfacción, contradiciendo incluso la deslumbrante claridad con la que siempre se ha manifestado el Papa Juan Pablo II. El último pronunciamiento de la Conferencia Episcopal sobre el Pacto contra el terrorismo y por las libertades empuja a la Iglesia a un estado de soledad que esta vez no será el fruto de quedarse a solas con la verdad, como en tantas ocasiones le ha sucedido a la Iglesia católica, para honra de su historia y de sus fieles, sino de la distante frialdad de su respuesta a una demanda social justa y legítima. Las palabras del vicepresidente primero del Gobierno, Mariano Rajoy, reflejan con decepción esa cosecha de confusión que está sembrando la Iglesia española. No hay argumento doctrinal ni evangélico que impida a la jerarquía española sumar su voz a la defensa del ordenamiento jurídico vigente, que es el que garantiza la libertad de los ciudadanos y el desarrollo de nuestra sociedad, y al repudio de toda cesión al terrorismo. Si dice el Catecismo que «corresponde al Estado defender y promover el bien común de la sociedad civil, de los ciudadanos y de las instituciones intermedias», la Iglesia católica se aparta de esta enseñanza al desdeñar un pacto alcanzado por las formaciones que representan a más del 80 por ciento de los ciudadanos y avalado por el Gobierno legítimo de la Nación. Un Pacto esencial y fundamentalmente ético, porque ha creado el más amplio acuerdo existente hoy en día entre instituciones, partidos y ciudadanos, alzando por encima de las ideologías los valores de la libertad y de la dignidad del hombre. En pocas ocasiones como en ésta que motiva el terrorismo etarra la Iglesia española ha utilizado un discurso tan débil y quebradizo. La insolvencia de la actitud de la jerarquía española se demuestra cada vez que tiene que explicarla de forma mínimamente admisible. Al final, colando por medio alguna apelación de tufo aldeano sobre el deseable origen local de los obispos destinados al País Vasco y a Cataluña, acaba encadenando error tras error en el enfoque del problema más grave que tiene en este momento la sociedad española, echando mano de ese argumento tan burdo y de brocha gorda que es reprocharle al pacto su condición política. ¿Y qué? El camino emprendido por la Iglesia desembocará en la frustración de los católicos y en la indiferencia de todos, excepto, claro está, de quienes encuentran en esa actitud una especie de absolución sin penitencia para sus pecados. Véanse los elogios de Arzalluz a los obispos españoles. Si la preocupación de la jerarquía católica española es preservar su autoridad moral aislándola de la pugna política, se equivoca radicalmente, porque es la oposición frontal a la degradación que sufre el País Vasco por culpa del terrorismo, de sus cómplices y de sus rentistas lo que está devolviendo esa autoridad moral a tantos que, por miedo o comodidad, habían callado hasta ahora. Y es la pugna política por las libertades individuales lo que convierte al País Vasco en el escenario de la última contienda por la democracia que resta por librar en Europa. Nada pasa en balde y los costes para la Iglesia ya son visibles. La realidad actual no es otra que la de una institución que lleva dos mil años haciendo política y esta evidencia no es una descalificación, como sonó en boca del portavoz de la Conferencia Episcopal, sino el reconocimiento a la fuerza moral de sus argumentos y que, ante la destrucción de la convivencia social en el País Vasco, responde con un mensaje que resulta frustrante para quienes, ansiando la comprensión de sus pastores, reciben palabras medidas y huecas. (*)Enviado por el Grupo La Paloma |
LA FRAGILIDAD DE LA MEMORIA (Grupo La Paloma)(*) Os envío un documento oficial de la Iglesia sobre la relación entre los cristianos y el holocausto judío en el que se reconoce la falta de espíritu evangélico y de compromiso de una buena parte del pueblo cristiano durante la persecución de los judíos, amén de los prejuicios históricos de los cristianos contra el pueblo judío, acusado de la muerte de Cristo, que contribuyeron a crear una mentalidad antisemita que hizo posible su exterminio masivo durante el dominio nazi. También es verdad que hubo cristianos que apostaron decididamente por sus hermanos judíos arriesgando sus vidas en ello, entre ellos un diplomático español cuyo nombre no recuerdo en este momento y que salvó la vida a varios miles desde su cargo de diplomático en Hungría, pagando pisos de su propio bolsillo y adscribiéndolos a la embajada española en Budapest, en los que se refugiaron familias enteras antes de poder abandonar Hungría con salvoconductos expedidos por nuestra embajada. Sobre esto tiene un libro Diego Carcedo en el que cuenta el caso con todo detalle. Por ello no es justo generalizar. El problema está en que este tipo de documentos de perdón y arrepentimiento relacionados con el pasado son cada vez más frecuentes, mientras que en el presente existe una auténtica falta de reflejos evangélicos con respecto a las víctimas de regímenes tan parecidos al nazi como el llamado "euskonazismo" en España, la dictadura de Videla en Argentina (en la que participaron muchos sacerdotes e incluso obispos) o la de Pinochet en Chile. Lo más dramático de la situación actual de la Iglesia en España son sus silencios y sus omisiones. ¿Cómo los obispos no tienen la autoridad suficiente para pararle los pies a un "obispo emérito" como Setién que se dedica más a hacer política que pastoral? ¿Qué pinta un "obispo" en el Club Siglo XXI dando conferencias sobre temas políticos, defendiendo las tesis totalmente anticientíficas y antihistóricas del nacionalismo vasco más radical, promoviendo la anexión a Euskadi de comunidades como Navarra o el País Vasco Francés que no quieren saber nada del asunto ni falta que les hace? Si Setién fuera de izquierdas, como Fernando y Ernesto Cardenal o Miguel D'Escoto en Nicaragua, lo habrían suspendido a divinis hace tiempo, pero como es de derechas de toda la vida, nombrado obispo en 1972 en el Palacio de Ayete (San Sebastián) en una época en la que los sacerdotes que iban a ser nombrados obispos tenían que contar necesariamente con la aprobación del Caudillo y su candidatura fue apoyada por el círculo del almirante Carrero Blanco y del capitán general Camilo Alonso Vega, este señor tiene bula para hacer y decir lo que le venga en gana sin que nadie en la Conferencia Episcopal diga ni pío. ¿Cómo la Conferencia Episcopal no se da cuenta de la implicación de la Compañía de Jesús en el nacionalismo vasco del PNV, de cómo esta orden religiosa sirvió de inspiración a Sabino Arana como modelo para fundar su partido, de la influencia actual de los jesuitas en el régimen euskonazi? ¿Cómo no se da cuenta de que fueron precisamente los jesuitas los que le negaron el funeral a Gregorio Ordóñez, cuando el funeral de Mikel Zabalza (miembro de ETA) fue oficiado nada menos que por nueve sacerdotes y su vida comparada en la homilía con la de Cristo? Es verdad que Mikel Zabalza, con toda probabilidad, murió a causa de la tortura y que lo tiraron al río para hacer creer que había fallecido ahogado; pero ¿fue menos indigna que la suya la muerte de un tiro en la nuca de Gregorio Ordóñez? La cuestión gravísima es que, aparte de que la Conferencia Episcopal firme o deje de firmar el Pacto Antiterrorista o que suscriba un documento propio sobre el tema (que para mí sería lo mejor), los obispos tendrán que optar entre apoyar a Setién (y todo lo que éste señor significa) o estar al lado de sus fieles, la inmensa mayoría personas de bien, que hasta ahora hemos puesto obedientemente la crucecita en la declaración de la renta y muchos, como yo, no usamos anticonceptivos ni practicamos ni defendemos el aborto, a pesar de que, como en mi caso, un médico "progresista" nos lo haya recomendado directamente con ocasión del embarazo de nuestro segundo hijo. Son cosas que no hacemos por simple "deber", sino de corazón. La Conferencia Episcopal, firme o no firme el documento (ése no es el meollo de la cuestión) tendrá que elegir entre Setién y el pueblo español (cristiano en buena parte) que sufre y padece el terrorismo y las consecuencias de las teorías erráticas e insensatas del nacionalismo del PNV. Pero lo que no podrá es guardar una postura de equidistancia entre los dos, porque los católicos queremos a nuestra Iglesia, pero no somos tontos y también queremos a la ciudadanía con la que convivimos y con la que compartimos miedos, alegrías y esperanzas. (*)Enviado por el Grupo La Paloma |
KANPAINA BOTO ONURAGARRIA - BOTO TXURIA CAMPAÑA VOTO ÚTIL - VOTO BLANCO COMUNICADO A LA OPINIÓN PÚBLICA VASCA Ante el asesinato por ETA de dos trabajadores en Martutene Los homicidas de ETA abren su campaña electoral con dos trabajadores muertos y varios gravemente heridos por la metralla de un coche bomba. Hay que dar la razón a esos fanáticos y a sus amos, los jauntxos que controlan Euskal Herritarrok-HB. Están en guerra. En guerra contra nosotros, todos los demás, contra Euskal Herria entera, contra España y Francia, y contra el mundo. Los promotores de la Campaña por el Voto Útil y el Voto en Blanco en las Elecciones Vascas queremos hacer las siguientes consideraciones en relación con este acto inhumano.
El día 13 de mayo se dirime nuestro futuro como pueblo de hombres y mujeres libres. Quedarse en casa, no ir a votar, es votarles a ellos. Quienes no quieran votar a ningún partido, que voten en blanco. Necesitan que quien no comulgue con su poder siniestro se calle y otorgue. No nos callarán. Y, ante lo que acaba de ocurrir, dos preguntas:
Nos tememos que ese va a ser el caso. A los más timoratos los taparán la boca con llamadas a cerrar filas y a los bocazas con una mezcla de amenazas veladas y exhortaciones a lavar la ropa sucia de sangre en el debate interno. De nuevo, algunos, horrorizados por ver a dónde van estos, se retirarán, discretamente, a poner un herbolario. Otros, es ley de vida, decidirán que para poderse mirar al espejo tienen que combatirles activamente. Como dice Permachito: "El tiempo da y quita razones". Algún día, todos comprenderán y algunos se darán de cabezazos contra la pared por no haber dado ese paso. Euskal Herria, 22 de Febrero de 2001 ¡Si te sueles abstener, esta vez ve a votar! ¡Si no sabes a quién votar, vota en blanco! ¡No votes Euskal Herritarrok! ¡Ni un voto a los asesinos! El día 13 de Mayo, en Euskadi tenemos cita con la Libertad. Apoya la campaña por el Voto, el Voto Útil y el Voto Blanco en las Elecciones Vascas. http://www.bototxuria.xoasis.com
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