CARTAS Y COLABORACIONES

de la 141 a la 150

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"CARTAS Y COLABORACIONES"

 

 

Algunas consideraciones sobre Iglesia y terrorismo (Grupo La Paloma)

¿La cúspide de la pirámide? (A. Pastor)

Comunicado de prensa (COVITE)

El ocaso de los falsarios (José Basaburúa)

Un concejal acusa a la Ertzaintza (Ana Garbati - El Periódico de Catalunya)

La "kultura" eusko-talibán

¿Hasta cuándo esta mordaza? (Imanol)

Nacionalismo vasco responsable (S. Sádaba)

Me marcho sin entender nada (María Teresa Sessé)

Los mitos del nacionalismo vasco (*)

 

 

 

ALGUNAS CONSIDERACIONES SOBRE IGLESIA Y TERRORISMO (Grupo La Paloma)(*)

EL CONTEXTO HISTÓRICO

      El nacimiento de ETA se remonta a la segunda mitad de los años 50 como una ruptura con el inmovilismo y el acomodo del PNV que, como se sabe, echó sus raíces en la burguesía industrial y financiera del País Vasco. ETA es, por lo tanto, una escisión tardía y radicalizada del PNV, fundado por Sabino de Arana y Goiri el 31 de julio de 1895. ETA (siglas de Euskadi ta Askatasuna = Euskadi y Libertad) se fundó en 1959 sobre las bases de la defensa del euskera, el etnicismo y el antiespañolismo. En 1962 se celebró su primera asamblea, siendo entonces todavía una organización poco proclive al marxismo, debido sobre todo a su raíces católico-peneuvistas. A mediados de los 60 desaparece el antimarxismo de ETA y se radicaliza la oposición Euskadi-España. En la V Asamblea (1966-67) se diseña el "nuevo nacionalismo revolucionario" para el que Euskadi es una nación colonizada y ocupada militarmente por una potencia extranjera llamada España. Es en esta V Asamblea cuando se fragua, de hecho, la organización terrorista y la cobertura civil conocida como MVLN (Movimento Vasco de Liberación Nacional).

      En junio de 1968, Txabi Etxebarrieta (uno de los principales ideólogos de ETA y decidido defensor de la acción directa que había dicho: "La lucha no irá en serio hasta que haya muertos") asesinó al guardia civil Pardines, muriendo a continuación al repeler sus disparos un compañero de éste. Etxebarrieta fue inmediatamente elevado a los altares del martirologio etarra.

      La ideología racista y xenófoba de Sabino Arana, que dio nacimiento al PNV como partido nacionalista de confesionalidad católica, se combina en ETA con el marxismo y con el anti-imperialismo de los procesos descolonizadores de los países del Tercer Mundo, especialmente de Argelia, con cuyos gobiernos la banda siempre ha mantenido excelentes relaciones. La idea araniana de considerar el País Vasco como una nación ocupada por España se traduce en ETA en una amalgama ideológica de corte marxista y revolucionario, manteniendo intactas sus raíces etnicistas y xenófobas.

      Tanto durante su período fundacional como a lo largo de todo el franquismo, ETA contó con el apoyo de un sector importante del clero vasco. Son de sobra conocidos, a este respecto, los testimonios de ex miembros de la banda pertenecientes a este período, como Jon Juaristi, en cuyo libro "El bucle melancólico" se citan centros católicos concretos como el colegio de los escolapios de Bilbao, donde estudiaron, entre otros, Txabi Etxebarrieta, el asesino del guardia civil Pardines, y Ricardo García Damborenea, antiguo secretario del Partido Socialista de Euskadi en Vizcaya y uno de los creadores del GAL (Grupos Antiterroristas de Liberación), así como nombres de personas como el P. Justo Mocoroa, profesor de francés, y los también sacerdotes Arolas, Orcoyen, Goñi y Pinillos, así como los seglares Jesús Echave, profesor de matemáticas, y Javier Eizaguirre, ex jesuita y profesor de filosofía.

      Otros religiosos no citados en este libro, pero de los que se tiene constancia de su colaboración con la banda terrorista, fueron el P. Garay, el benedictino Eustaquio Mendizábal (alias "Txikia"), el P. Estella, el P. Muñárriz, el P. Larzábal, el sacerdote José Luis Lasaya, el párroco Iturrarán, los padres Jon Echave y Julen Calzada, el coadjutor de Orozco, P. Ortuza, los padres Tellería y Amuriza, el sacerdote dominico Amurrio y el capellán Eigarandaráin, entre otros muchos, así como actualmente el colectivo de sacerdotes abertzales de Álava.

      A lo largo de toda su historia criminal, son innumerables los etarras que se ocultaron en casas parroquiales, sacristías, conventos, casas de ejercicios, monasterios y seminarios a lo largo y a lo ancho de todo el País Vasco.

      En el PNV, a pesar de ser un partido democristiano se supone que moderado, no son raras las adhesiones a personajes sanguinarios como el famoso cura carlista Manuel Loidi, más conocido como el Cura Santa Cruz, al que Xabier Arzalluz admira profundamente, defiende de su imputación de sanguinario y al que ha dedicado varios artículos laudatorios. Este Cura Santa Cruz es el mismo personaje siniestro que aparece en la novela de Pío Baroja "Zalacaín el aventurero", de lectura recomendada para todo el que quiera indagar en los orígenes de la violencia y el fundamentalismo en el País Vasco.

      En este contexto deben entenderse las declaraciones del obispo titular de San Sebastián (ahora "obispo emérito" de dicha diócesis), Jose María Setién Alberro, defendiendo por activa y por pasiva la necesidad de negociar "incluso con los que matan". José María Setién, haciendo gala de una especie de esquizofrenia ideológica, defiende a machamartillo las tesis políticas y los argumentos pseudohistóricos de los etarras y del nacionalismo más radical, a la vez que condena su violencia. Durante todo este tiempo monseñor Setién mantuvo su condición de obispo católico a pesar de dedicar una gran parte de su tiempo a difundir las tesis nacionalistas más radicales en foros como el Club Siglo XXI sin que se sepa haya recibido la menor amonestación ni de la Conferencia Episcopal Española ni del Vaticano.

LA CUESTIÓN DE FONDO

      El "Acuerdo por las libertades y contra el terrorismo" pactado por el Partido Popular y el Partido Socialista y firmado el 8 de diciembre de 2000, más conocido como Pacto Antiterrorista, no nos consta que le haya sido presentado a los obispos para su firma de manera oficial. Es probable que haya habido contactos y conversaciones a nivel privado que, en cualquier caso y hasta el momento presente, no han transcendido a los medios de comunicación.

      La cuestión de fondo, por lo tanto, no es la adhesión oficial de los obispos españoles a un pacto elaborado por los dos partidos políticos mayoritarios en España, sino la ausencia de gestos claros e inequívocos de condena explícita no sólo del terrorismo, sino de las complicidades que lo hacen posible. ¿Cómo la Iglesia, que se ha pronunciado con tanta claridad y rotundidad en contra del nazismo, el marxismo, el aborto o -más recientemente- la Ley de Extranjería, no ha hecho jamás mención a las teorías racistas y xenófobas del "católico" Sabino Arana llevadas a la práctica primero por el Partido Nacionalista Vasco y más tarde por ETA?

      Las declaraciones formales de este tipo: “El fenómeno del terrorismo es, sin duda alguna, nuestro más grave problema; atenta vilmente contra el más sagrado e inviolable de los derechos de la persona humana: el derecho a la vida; contra la verdad y la libertad de las personas y de los grupos y, por tanto, contra los fundamentos de la convivencia social. El terrorismo es la mayor de las negaciones de la justicia y de la caridad: una gravísima inmoralidad. No admite cobertura ideológica alguna.” (Discurso de Apertura de la LXXV Asamblea Plenaria. Noviembre de 2000), no han supuesto nunca la destitución ni tan siquiera la menor llamada de atención a ningún miembro del clero vasco cuya connivencia con las tesis del nacionalismo radical es más que evidente. Basta para ello con echar un vistazo a las hemerotecas. 

      Que nosotros sepamos, tampoco se ha tomado ninguna medida disciplinaria contra los sacerdotes que se han negado a oficiar un funeral por Gregorio Ordóñez alegando que se trataba de un "acto político" y no de una ceremonia religiosa, como si los políticos, por el hecho de serlo, no tuviesen derecho a las mismas honras fúnebres que el resto de los ciudadanos. 

      La actitud del clero vasco en general (siempre hay excepciones) con respecto a las víctimas del terrorismo es uno de los capítulos más tristes y vergonzosos de la historia de la Iglesia en España. De eso pueden hablar con mayor conocimiento de causa que nosotros los miembros de COVITE (Colectivo de Víctimas del Terrorismo del País Vasco). En su página web encontraréis más información: www.covite.org

      No es de extrañar, por lo tanto, que ETA en sus más de 30 años de "lucha armada" no haya matado jamás sacerdotes, religiosos, obispos ni monjas. 

      La indignación de los obispos españoles a consecuencia de la salida a la luz de todos estos hechos no sólo nos parece injustificada, sino que esconde una clara incapacidad para la autocrítica y el análisis de la actitud y del comportamiento de la Iglesia con respecto al terrorismo etarra y a las complicidades ideológicas, culturales y políticas que lo sustentan y que afectan profundamente a la ciudadanía, hasta el punto de ser la cuestión más preocupante para los españoles, por encima incluso del paro, como reflejan las encuestas más recientes.

LA LIBERTAD DE LOS CATÓLICOS

      El sentimiento de la mayoría de los católicos con los que nosotros tenemos relación, que son muchos, es de profunda decepción ante lo que ya se llama abiertamente "complicidad por omisión". Pertenece a la conciencia de cada uno colaborar o no económicamente con una Iglesia que, a nuestro entender, no ha sabido estar a la altura de las circunstancias en un momento tan crítico y a la que le han faltado coraje evangélico y falta de profundidad en el análisis del fenómeno terrorista y de sus raíces históricas, culturales y políticas.

      Frente a la libertad de la Iglesia de mantener en sus puestos y de no tomar ninguna medida disciplinaria contra quienes comparten las tesis sobre las que se basan el nacionalismo excluyente del PNV y el terrorismo de ETA, nos parece totalmente legítima y justificada la libertad de los católicos que en conciencia se nieguen a colaborar económicamente con la Iglesia mientras ésta no rectifique y se solidarice de un modo claro e inequívoco con las víctimas del terror y con la ciudadanía de bien, abandonando cómodas posturas de "equidistancia" y de aparente objetividad que, lo que denotan en realidad, es su falta de autoridad moral y de compromiso cívico y evangélico.

(*)Enviado por el Grupo La Paloma

 

 

¿LA CÚSPIDE DE LA PIRÁMIDE? (A. Pastor)

      En estos momentos, Xabier Arzalluz está compareciendo ante las cámaras de Tele 5. Arremete con fuerza contra la política antiterrorista del PP, recordándonos por enésima vez que "Aznar no quiere un fin dialogado", que "serían capaces de hablar de los presos, pero nunca del Estatuto o de otras reivindicaciones políticas". Compara la política del actual Gobierno Central con la desarrollada por Felipe González durante la época GAL, alabando el carácter tendente al diálogo del Señor de los Bonsais, olvidando a su antojo y capricho los crímenes perpetrados por sus colaboradores en el Ministerio de Interior. Nos habla de una supuesta "línea caliente" entre el ex presidente y ETA, "mantenida por deseos de ETA". Nos dice algo que no sabíamos: que Felipe quería pactar una paz con ETA a cambio de concesiones políticas, cosa que Aznar no quiere ya que sólo sabe hacer lo de siempre: "desde que llegaron éstos, lo de siempre, cárcel y detenciones". Incluso, fíjate, critica que el gobierno practicase detenciones de "hasta 40 miembros, nada menos", durante la "tregua unilateral indefinida" (en cuyo compromiso entre ETA, PNV y EA estaba acordado que la banda terrorista podría defenderse en caso de ataque, a la vez que tenía visto bueno de Arzalluz para llevar a cabo tantas operaciones de rearme como quisiera). Ahora niega de nuevo haber pactado con EH ("pero eso fue hace un año, y había tregua" es la respuesta a la segunda interpelación del entrevistador; cuán lejos está ese año y cuán cerca el franquismo y la guerra civil, para este hombre).

      Y viendo esta entrevista, y recordando cuántas detenciones de comandos en los últimos tiempos, cuántos fallos en ETA por lo novato de sus comandos casi sin tiempo para entrenarse, cuánta pulcritud en la acción de las Fuerzas de Seguridad del Estado, cómo disminuye paulatinamente el número de atentados, cuán lejos de esta ETA la opinión pública, cuántas manifestaciones -y aún son pocas- de ciudadanos y ciudadanas en el País Vasco expresando su más firme rechazo a ETA, qué frágil la posición nacionalista radical exacerbada... Y, digo, oyéndole y a la vez recordando el momento de debilidad en que se encuentra ETA y su camino lento pero irremediable hacia la desaparición, no me queda más remedio que reafirmar que la vía policial es la única que llevará a ETA a su fin. Que no se puede dar alas ni justificación a los criminales, no se les puede avalar haciéndoles entrever que tienen una importancia política porque algún día "el gobierno tendrá que sentarse a hablar con ellos". ¡Qué aval de eficacia consigue la línea policial cada vez que habla este Arzalluz!

      Por eso está tan empeñado en hacernos creer que las Fuerzas de Seguridad del Estado no impiden los atentados: es que ETA comete fallos. Por eso nos dice que la las detenciones no son fruto del buen hacer de nuestros defensores: son erores de los comandos asesinos. Por eso quiere ponernos la venda de la ineficacia policial y la facilidad del asesinato: aunque los detengan vendrán más. Por eso, por que se le acaba su tiempo político, se va a casa sin conseguir su único objetivo: ser el primer lehendakari de Esukal Herria independiente (¿porqué, si no, nunca se presenta a ese cargo? Para no quemarse anticipadamente). "Adiós, mi sueño, adiós", nos grita este Arzalluz nervioso y encrespado que olvida el pasado reciente, su vergonzoso pacto con ETA, y que quiere ocultar que el fin de ETA por lejos que parezca, está cada día más cerca. A base de zafiedades, de alabanzas al supuesto talante dialogante de quienes vieron florecer el GAL, de quienes tensaron tanto la situación, de quienes dieron justificación a quien no la tiene, intenta ocultarnos la realidad: ETA está en su peor momento, está más acorralada que nunca aunque aún tenga capacidad para matar (como la tiene cualquier maltratador con un cuchillo, y no por eso pactamos con ellos y nos sentamos a negociar cuál debe ser la condición de su víctima).

      Arzalluz despeja mis dudas en este sentido cada vez que miente de forma tan grosera, ridiculizando la eficacia del Gobierno actual y llamando a un supuesto diálogo de renuncia a principios morales. Viendo su olvido del GAL y sus loas a quienes lo inspiraron.

      Sólo me queda una duda: ¿realmente no es Arzalluz quien está en la cúspide de la pirámide de ETA?

 

 

 

COMUNICADO DE PRENSA (COVITE)

      El Colectivo de Víctimas del Terrorismo en el País Vasco (COVITE), tras la última reunión de su Junta Directiva, ha decidido sumarse al "Acuerdo por las Libertades y contra el Terrorismo". COVITE fue invitado a adherirse a dicho Acuerdo tras una reunión que varios de sus miembros mantuvieron el pasado día 8 de febrero con Carlos Iturgaiz, presidente del Partido Popular del País Vasco, y Nicolás Redondo, secretario general del Partido Socialista de Euskadi.

      Para el Colectivo de Víctimas del Terrorismo en el País Vasco, el "Acuerdo por las Libertades y contra el Terrorismo" es un instrumento eficaz para trabajar en favor de la paz, la libertad y la tolerancia. Además, COVITE quiere expresar su convencimiento de que este Acuerdo es un documento que acoge, con equilibrio, mesura y claro sentido de la oportunidad, un cúmulo importante de medidas de apoyo a las víctimas del terrorismo y de defensa de todas aquellas personas, del País Vasco y del resto de España, que se sienten amenazadas, perseguidas y amedrentadas por ejercer sus derechos humanos más básicos. COVITE considera también muy importante el hecho de que el "Acuerdo por las Libertades y contra el Terrorismo" haga explícita su voluntad de que jamás se puede buscar la paz a cambio de prebendas políticas que excluyen a la gran mayoría de los ciudadanos demócratas del País Vasco.

      Para COVITE, el "Acuerdo por las Libertades y contra el Terrorismo" es uno de los mecanismos más eficaces que se han puesto en marcha recientemente para luchar contra ETA y marca, además, una línea de actuación muy activa en defensa de la Memoria de nuestros familiares víctimas del terrorismo y a favor de que se haga Justicia, trabajando contra la posibilidad de que cualquier delito terrorista pueda quedar en la impunidad.

San Sebastián, 23 de Febrero de 2001

COVITE (Colectivo de Víctimas del Terrorismo del País Vasco)

 

 

 

EL OCASO DE LOS FALSARIOS (José Basaburúa)(*)

EL OCASO DE LOS FALSARIOS: ARGUMENTOS PARA DESENMASCARAR AL NACIONALISMO VASCO

El último libro del político navarro Jaime Ignacio del Burgo denuncia los tópicos nacionalistas, descubriendo la falsedad histórica sobre la que se basa el discurso separatista vasco.

Un nuevo libro de Jaime Ignacio del Burgo.

      Jaime Ignacio del Burgo es un político navarro al que la actual Navarra debe mucho. Sin su aportación a la actividad política durante la transición, junto a la de otros políticos como Jesús Aizpún, es posible que Navarra no disfrutara de su actual situación.

      Político en activo, autor de numerosos libros, experto en Derecho Foral navarro y articulista prolífico, nos ha sorprendido con este nuevo libro, en el mercado gracias a su hijo Jaime Arturo, impulsor de la nueva editorial Laocoonte.

      Espoleado por el ¡Basta ya! de la sociedad vasca, manifestado en el verano del 2000, quiere denunciar en este libro las falsedades de la propaganda nacionalista vasca, difundidas desde hace más de 100 años, especialmente a partir de Sabino Arana, al que descubrirá en algunos de sus textos más emblemáticos como una persona dogmática, intolerante y racista.

La estructura del libro.

      El libro llega a las 196 páginas, de densa lectura y magnífica presentación.

      A la breve introducción le siguen seis capítulos.

      Arzallus o la reencarnación de Sabino Arana es el primero de ellos. El paralelismo es sugerente: etnocentrismo lindante con el racismo, radicalismo, verborrea exagerada, orígenes familiares, etc. Sin embargo, desconcierta que Sabino Arana fundara al final de sus días una Liga de Vascos Españolistas cuya intención era defender la autonomía vasca dentro de la unidad española. Su sinceridad es dudosa, pero es un hecho que los nacionalistas olvidan. Otra paradoja es que sus obras completas no se encuentran en las librerías; tal vez para evitar que su contenido evidencie la ideología real del fundador, sobre la que se sustenta el Partido Nacionalista Vasco. A lo largo de unas ocho páginas, el autor reproduce párrafos demoledores de Sabino Arana: en ellos reinventa la historia transformando pequeñas escaramuzas en gloriosas batallas medievales, se posiciona en contra de la Diputación Navarra al apoyar ésta con dinero la lucha española en Cuba, se distancia del carlismo por considerarlo movimiento español, ignora la estrecha relación de Vizcaya con Castilla (sólo estuvo vinculada a Navarra durante 58 años en total), manifiesta un feroz desprecio por los alaveses, etc. A continuación estudia muy detenidamente el papel de Arzallus en la génesis de la Constitución española y las tendencias internas del PNV de entonces, sus problemas con Carlos Garaicoechea, su control del partido desde la presidencia del EBB, sus famosos excesos verbales y las polémicas que protagoniza.

      El segundo capítulo reflexiona en torno al conflicto. Jaime Ignacio del Burgo reúne en estas páginas una serie de pensamientos en torno a la guerra civil, el papel del nacionalismo moderado y sus relaciones con ETA, la violencia de esa organización y las reacciones que ha provocado en el PNV. En las inevitables referencias históricas, recuerda que el PNV de Navarra, al inicio de la guerra civil, se adhirió al alzamiento por su ideología católica y fuerista. Otro episodio histórico que recuerda es la aceptación del Convenio de Vergara por parte de los batallones carlistas guipuzcoanos y vizcaínos, frente a la oposición de los navarros que lo sufrieron con fusilamientos. Nos recuerda también que buena parte de la oficialidad del ejército de la regente María Cristina era vasca y que muchos navarros ilustres eran liberales. En definitiva: la primera guerra carlista también enfrentó a navarros y vascos entre sí, como consecuencia de su condición de españoles. A raíz de ese enfrentamiento fue suprimido el régimen foral vasco, en parte por la intransigencia de los propios vascos. Por el contrario, el régimen foral navarro sobrevivió: mediante realistas negociaciones y fórmulas jurídicas cuyo fruto fue la ley paccionada de 16 de agosto de 1841. Pese a todo, en 1877, a las Vascongadas se les otorgaron los Conciertos Económicos de la mano de Cánovas. Destaca, por otra parte, el nacimiento de la sociedad "euskara" cuya intención era crear puentes con los vecinos vascos. Habla, también, de la conversión del navarro Arturo Campión al nacionalismo vasco. Es interesante recordar, por otra parte, que en 1871 la Diputación navarra consiguió que el proyecto de Constitución federal de la I República reconociera a Navarra como un estado específico distinto del formado por las Vascongadas. Estudia, también las diversas vicisitudes estatutarias de la II República, en particular el proyecto de Estatuto elaborado en Estella por la Sociedad de Estudios Vascos que Navarra no aceptó. La guerra civil, el franquismo, la Constitución y la constante ratificación en este complejo periplo histórico de una evidente voluntad de la mayoría de los navarros por su autonomía, pese a las maniobras y continuas presiones de nacionalistas vascos de todas las tendencias, son otros aspectos contemplados en este capítulo. También dedica un espacio a la Navarra de Ultrapuertos (la Baja Navarra), que durante 300 años formó parte de Navarra. Todo ese territorio, al que los nacionalistas llaman Iparralde, es claramente partidario de la permanencia en Francia. Es en este capítulo, largo y denso, donde nos recuerda el documento elaborado en 1986 por la Comisión Internacional sobre la violencia en el País Vasco, contratada por el propio Gobierno Vasco y cuyas recomendaciones señalaban el respeto al Estatuto, el rechazo de la violencia etarra con rotundidad, las ventajas del bilingüismo, etc.

      El vascuence ¿idioma tradicional o caballo de Troya?, es el capítulo que dedica el autor a reflexionar en torno a la situación pasada y presente del euskera. Tiene especial interés al recordar la realidad histórica del pueblo vasco. Cuando llegan los romanos, los vascones ocupaban un territorio parecido al de la actual Navarra. Las provincias vascongadas, por entonces, estaban pobladas por várdulos, caristios y autrigones, pueblos de estirpe celta, que fueron "vasconizados" por los navarros en torno al siglo V y VI de nuestra era. Lo demás son hipótesis y mitos. El territorio vascón estaba adscrito al "convento jurídico" de Zaragoza, mientras que los otros citados dependían del de Clunia (Burgos): eran pueblos distintos, por lo tanto. Todos los testimonios indican que los vascones se acomodaron a la realidad del imperio, lo que explica la presencia de vascones en diversas legiones por toda la geografía romana, los numerosos hallazgos arqueológicos romanos en Navarra y la ausencia de guerras entre unos y otros. Otra novedad fundamental que acaece al término del imperio romano es la irrupción del cristianismo en Navarra. Con la invasión visigoda, los vascones se desplazan hacia el norte, "colonizando" a esas tribus celtas. Tudela fue musulmana durante 400 años, más tiempo que Toledo. Para defender al cristianismo se alza el reino de Pamplona, que dos siglos después pasa a llamarse de Navarra. Se trataba de una realidad plural integrada por pobladores navarros (vascoparlantes o no) y no navarros (no vascoparlantes). Así, el euskera no fue en ningún momento de esta época el idioma común de los navarros. Nos recuerda el autor, más adelante, que las famosas Glosas Emilianenses, primera manifestación del castellano, se redactaron cuando ese territorio riojano formaba parte de Navarra, de ahí que Menéndez Pidal concluyera que el monje autor de las mismas era navarro. Ese romance navarro es el idioma en el que se escribe el Fuero General (siglo XIII), adoptando el romance como lengua oficial 50 años antes que Castilla. De hecho, el romance navarro, el castellano y el aragonés, según las últimas investigaciones lingüísticas, eran la misma cosa. Años antes, la gesta de Roncesvalles había sido protagonizada por navarros, estando ausentes en ella los vascongados. Y pronto tanto Alava, como Vizcaya y Guipúzcoa pasaron a la obediencia castellana por propia voluntad y sin apenas resistencia. También estudia el papel político atribuido al euskera por uno de los ideólogos que más ha influido en ETA: Federico Krutzwig.

      Reflexiona, por otra parte, en torno a los esfuerzos realizados en la "normalización" y "recuperación" del euskera y sus ambigüedades. Rechaza que el euskera haya sido perseguido por romanos, castellanos, incluso, en el franquismo: es en los años 60 del pasado siglo XX cuando se crean numerosas ikastolas para estudiar en euskera. No hay que confundir, por tanto, represión del euskera con represión del nacionalismo vasco. En definitiva, el euskera es fundamental parta la construcción de la conciencia nacional de Euskal Herria. Ejemplifica lo absurdo de los planteamientos nacionalistas al respecto: así, cuando se llega a euskerizar históricos términos castellanos o franceses porque "suenan a euskera". Por último, estudia la Ley Foral de 1986 sobre el vascuence.

      El capítulo titulado la ofensiva nacionalista es un completo repaso a las maniobras de todo tipo realizadas, por los nacionalistas vascos, frente a la inequívoca voluntad de la inmensa mayoría de navarros por el autogobierno, refrendado en múltiples elecciones y en los diversos resultados electorales. Tales esfuerzos contrastan con la casi nula presencia de EA y PNV en Navarra, siendo más numerosa la de HB. Denuncia en estas páginas la nueva ofensiva nacionalista desatada a partir del Pacto de Lizarra. Defiende el Pacto de Reintegración y Amejoramiento del Régimen Foral de Navarra de 1982. Denuncia la falta de respeto a Navarra desde el Gobierno Vasco. Frente a ello, el informe de la Real Academia de la Historia de junio de 2000 es una buena base para el reforzamiento de la conciencia histórica de Navarra mediante una correcta enseñanza de la historia real.

      La rebelión de los demócratas, quinto capítulo del libro, repasa la historia reciente del país Vasco y sus protagonistas, todo ello condicionado por la extrema violencia de ETA y la ambigüedad de los "moderados": la destrucción de UCD, la consolidación del PP, la evolución de HB, PNV y EA hasta llegar a Estella y la Asamblea de Municipios Vascos, los conceptos de territorialidad y soberanía, y el llamado ámbito vasco de decisión. La ruptura de la llamada "tregua" y la feroz ofensiva del verano del 2000 ha devuelto la unidad de los demócratas, reflexiona, frente el progresivo aislamiento del PNV. Por último, el autor realiza algunas consideraciones en torno al papel de la Ertzaintza en la lucha antiterrorista, la kale borroka, las reformas penales en marcha, el pago del impuesto revolucionario, etc.

      Y, por último, el ocaso de los falsarios. Parte de la manifestación de 100.000 vascos realizada en San Sebastián el 23 de septiembre de 2000 bajo el lema de la plataforma ¡Basta ya! Nos recuerda que en Navarra sí se votó afirmativamente a la Constitución, dato que ocultan los nacionalistas. Reflexiona en torno al Estatuto, el respeto a las mayorías, las vías legales para la autodeterminación, el rechazo de la violencia, el papel de UPN, del Foro de Ermua, de Gesto por la Paz y el posible papel de un lendakari popular.

La reincorporación de Navarra a España.

      El apéndice final del libro, a modo de adenda histórica, cierra el texto: en donde se habla de la muerte o de la resurrección de Navarra, según se mire.

      Con una extensión de nada menos que 40 páginas, lo dedica a las complejas circunstancias históricas que rodearon la incorporación de Navarra a España -o reincorporación según se considere- de la mano de Fernando el Católico. Nos proporciona mucho información referente a los problemas sucesorios, los pactos dinásticos, las fuerzas presentes en el panorama de la Navarra del momento, las luchas intestinas entre agramonteses y beaumonteses, etc. Resulta complicado, pero evidencia que también en torno a estos hechos los falsarios de la historia han tejido su particular modo de interpretar la realidad.

      En el desarrollo de las citadas tesis, es evidente la influencia del pensador tradicionalista navarro Víctor Pradera (rescatado del olvido por el profesor José Luis Orella Martínez, con su reciente obra Víctor Pradera; un católico en la vida pública de principios de siglo. BAC, Madrid 2000) y, en concreto, de su obra Fernando el Católico y los falsarios de la historia.

      Nacionalistas vascos, ciertos tradicionalistas jaimistas navarros y algunos historiadores, se han identificado con una interpretación simpatizante de la causa agramontesa, como si esa facción encarnara en su día la identidad navarra. Ello todavía se refleja hoy en un sentimiento anticastellano, incluso antiespañol, de cierta indiferencia en muchos casos, de algunos navarristas. Sin duda, esa mentalidad es caldo de cultivo del nacionalismo vasco. Fernando el Católico es reivindicado por Víctor Pradera y, en esta línea, Jaime Ignacio del Burgo expone esa adenda histórica de indudable interés. Desde esta perspectiva, la incorporación de Navarra a España fue legítima, tanto legal, como moralmente.

Comentarios finales.

      Especialmente en las primeras páginas, el libro engancha, proporcionando un torrente de datos desmitificadores del nacionalismo vasco y de su fundador Sabino Arana. Poco a poco, el libro pierde ese inicial carácter histórico, para entrar de lleno en la polémica política actual, lo que le llega afectar al estilo, recurriendo a largos párrafos en los que encadena numerosas ideas.

      Pero, pese a ello, sobre todo para los no navarros, proporciona un arsenal de datos y argumentos que desmitifican los lugares comunes presentados desde la ofensiva nacionalista a todos los niveles: históricos, culturales, políticos.

      También para los navarros, en muchos casos ignorantes de su propia historia, será oportunidad para tomar conciencia de su tradición cultural.

      Sin embargo, echamos de menos un espacio dedicado al papel -esencial- del cristianismo en la configuración de Navarra.

      Sin el cristianismo, la Navarra pasada y presente no puede entenderse. La tradición cultural e histórica de Navarra parte de la realidad del cristianismo, que generó un pueblo, una realidad viva y una creatividad a todos los niveles, que todavía hoy produce frutos indudables.

      Por otra parte, el autor, reconociéndole una indudable valentía al afirmar, por ejemplo, que el franquismo no persiguió al euskera y a la cultura vasca (afirmación políticamente incorrecta), no desarrolla el mismo sentido crítico ante otros aspectos de la realidad política y cultural actual. El actual estado del bienestar, del que Navarra hace gala, tan contradictorio con la tradición cristiana, no puede ser el modelo de sociedad para un heredero consciente de esa tradición cultural e histórica sobre la que se asienta.

jbasaburua@hotmail.com

Revista Arbil: http://www.ctv.es/USERS/mmori/(42)burg.htm

(*)Enviado por el Grupo La Paloma

 

 

UN CONCEJAL ACUSA A LA ERTZAINTZA (Ana Garbati - El Periódico de Catalunya)(*)

Un policía le anunció una sanción por concentrarse frente a seguidores de HB.

      El PSE arremetió ayer, por segunda vez en esta semana, contra el consejero de Interior, Javier Balza, por considerar que imparte consignas políticas a la Ertzaintza. La carga de ayer está motivada por un incidente ocurrido el viernes por la noche ante la casa del pueblo de los socialistas en el barrio bilbaíno de Rekalde. Según el portavoz socialista en el Ayuntamiento de Bilbao, Dimas Sañudo, un mando de la Ertzaintza le amenazó con abrirle un expediente por concentrarse de forma silenciosa ante una manifestación de simpatizantes de HB frente a la sede del PSE.

      La dirección de los socialistas vascos no tenía constancia en la tarde de ayer de que el expediente estuviera ya abierto. Pero las relaciones entre el PSE y el responsable de Interior del Gobierno vasco se han tensado aún más. Esta semana, los socialistas insistieron en que los nacionalistas hacen un uso partidista de la policía autonómica y el episodio del viernes les ha llevado a acentuar esa acusación.

      Un grupo de radicales convocados por Euskal Herrian Euskaraz, organización afín a HB que se ocupa de la defensa del euskera, se concentraron con una pancarta ante la sede de los socialistas en Rekalde. Varios dirigentes de ese partido, entre los que se encontraban el portavoz parlamentario Rodolfo Ares; el secretario general del PSE en Vizcaya, Patxi López y el concejal bilbaíno Dimas Sañudo, decidieron salir a la puerta y concentrarse enfrente del otro grupo como protesta por el acoso al que son sometidos.

Ocupación de la vía pública.

      Los manifestantes seguidores de HB profirieron gritos contra los socialistas, a los que acusaron de ser "asesinos" del euskera. Militantes y dirigentes socialistas se mantuvieron enfrente en silencio durante los más de 15 minutos que duró la concentración. Una vez que los primeros se disolvieron, el agente al mando de las dotaciones de la Ertzaintza que vigilaron la situación anunció a Sañudo que se le abriría un expediente por ocupar la vía pública sin comunicarlo antes a la autoridad competente.

      "Es absolutamente indignante que los fascistas puedan venir a amenazarnos a nuestra propia sede y que los socialistas, que no estamos dispuestos a ceder un ápice de libertad, salgamos a defender nuestra casa y nos abran expediente", se quejó Patxi López. "Esto es como el mundo al revés", añadió Dimas Sañudo.

(*)Enviado por el Grupo La Paloma

 

 

LA "KULTURA" EUSKO-TALIBAN (*)

Guridi o cómo un fracasado se convierte en asesino.

      La venganza, el odio, la rapiña, los celos, la envidia. El catálogo de motivaciones para quitar la vida al prójimo es muy extenso. Pero las razones que movieron a Iñigo Guridi, de 23 años, natural de Villabona (Guipúzcoa), a pegar cuatro tiros por la espalda a José Luis López de Lacalle el pasado 7 de mayo no tienen nada que ver con esos sentimientos o pasiones humanas que han provocado grandes dramas y que han inspirado sugerentes obras literarias.

      Guridi no se parece al Raskolnikov que mata por avaricia que describe Dostoievsky ni al Macbeth de Shakespeare que deguella al monarca para conquistar el poder. Guridi, según aparece hoy retratado en Crónica por Alfonso Rojo, asesina por una combinación de estulticia y simpleza, que le hace especialmente apto para el oficio de matarife.

      El verdugo de José Luis López de Lacalle, detenido la pasada semana en Zumárraga por la Ertzaintza, es una persona que se caracteriza por no haber hecho nada en la vida: fracasó en sus estudios, no ha viajado, se ha movido en un reducido círculo de personas, jamás ha leído un libro y nunca ha mostrado la menor inquietud intelectual. Guridi es un típico producto de su entorno: se formó en una ikastola de Villabona, una población especialmente afectada por la crisis industrial de los años 80, se hizó okupa, se aficionó al rock duro y a la bronca y pasó por Jarrai y la kale borroka antes de recalar en ETA.

      Si alguien encarnaba los valores opuestos al asesino, era precisamente su víctima. López de Lacalle había militado en el PCE, había sido fundador de CCOO, había sufrido cinco años de cárcel por luchar contra el franquismo, era un hombre culto, tolerante, ávido lector de libros y periódicos.

      Guridi jamás había leído una columna de López de Lacalle en EL MUNDO ni conocía su trayectoria personal y política. Pero no vaciló ni un segundo en disparar contra un hombre indefenso de 62 años aquel fatídico domingo de mayo porque cumplía órdenes. García Gaztelu, alías Txapote, detenido también en Francia hace pocos días, le había encomendado su ejecución. Era la primera vez que apretaba el gatillo.
Guridi, como otros muchos compañeros que le precedieron, actuó como se esperaba de él. Como la pieza de un engranaje. Y no sintió ni el más mínimo remordimiento, a juzgar por su confesión, tras matar a López de Lacalle.

      ETA no quiere personas que piensen por sí mismas o se planteen dudas acerca de lo que está bien o está mal. Le interesan jóvenes como Guridi: que sepan disparar y sean obedientes. Con eso, basta. Hay diez, cien, mil guridis en el País Vasco que esperan la llamada de la organización armada. ETA ha dejado de reclutar personas para captar robots. En eso se ha convertido: en un ejército de estúpidos e ignorantes secuaces.

(*)Enviado por el Grupo La Paloma (más información Diario El Mundo)

 

 

¿HASTA CUÁNDO ESTA MORDAZA? (Imanol)

      Hola amigos, ante todo daros un saludo y un apoyo por vuestra página.

      Como vasco que vive fuera de su tierra y considerándose tanto o más vasco que esos del RH negativo, siento un dolor tremendo cuando tengo que oír los comentarios de la gente sobre nosotros; que si somos esto o lo otro, pero nunca una palabra de apoyo por la vergüenza que se siente cuando se oye a esos dirigentes de tres al cuarto decir esas barbaridades sobre la Euskadi que ellos han fabricado.

      Me gustaría poder decir GORA EUSKADI ASKATUTA, pero ASKATUTA (libre) de todos esos Nazis nacionalistas.

 

 

 

NACIONALISMO VASCO RESPONSABLE (S. Sádaba)

      El terrorismo nacionalista vasco no es más que la punta del iceberg, no es más que la más cruel expresión de una subcultura de antiespañolismo que campa por sus respetos en el País Vasco desde hace ya unas cuantas decadas. El 15% de la población, que explícitamente aprueba el tiro en la nuca, por sí sola no puede mantener en jaque permanente a toda una sociedad. Son el PNV-EA, amén de la esperpéntica IU, las piedras angulares de ese odio africano hacia todo aquello que tenga connotaciones españolas. Se cuentan con los dedos de una mano los líderes nacionalistas desmarcados de tan despreciable estrategia. El nacionalismo vasco es responsable, cuando menos por omisión, del cáncer etarra. Sabida es la frase del preboste nacionalista Arzalluz de que ETA y PNV comparten los mismos objetivos. Triste es decirlo, pero no hay esperanza de cambio mientras el nacionalismo colaborador continúe en Ajuria Enea; o evoluciona la tendencia del voto hacia posiciones constitucionalistas-estatutarias o ya podemos ir preparando el siguiente entierro. Es una gran putada y una gran injusticia que una tierra tan bella, con gente tan válida esté sumida en semejante fangal. Yo, como bilbaino, animo a todos los vascos a dar la cara y a enfrentarnos a esta gran mentira que es el nacionalismo vasco. Dicen que no hay mal ni bien que cien años dure, tengo 32 años y creo que veré la salida del túnel, llegará el día en que recordaremos todos estos ominosos años de imposición nacionalista, como uno de los espisodios más negros de la historia contemporánea mundial. Pero hay que dar la cara y denunciarles públicamente, basta de ya de tanto silencio, de tanto acojono, de tanto falso progresismo complaciente, de tanto complejo español. Somos más y cada día que pasa crecemos, pero no hay que dormirse en los laureles, ya consiguieron apagar el espíritu de Ermua tras el asesinato de Miguel Angel Blanco, pero todo indica que la llama de la resistencia civil a la dictadura nazionalista vuelve a resurgir tras el asesinato de Froilán Elespe. ÁNIMO!!!

 

 

 

ME MARCHO SIN ENTENDER NADA (María Teresa Sessé)

      Soy maestra de una ciudad muy pequeñita (no es capital de provincia). Este es mi último año de ejercicio. Desde hace muchísimos (25 años) estoy en el mismo Colegio Público. Cada atentado hemos guardado un minuto de silencio en el aula de mi tutoría (naturalmente de forma voluntaria). No he podido explicar al alumnado qué es lo que querían los de ETA. Sólo he pretendido que recapacitaran sobre lo importante que es respetar los derechos de los demás, que se pusieran en el puesto de las víctimas, sus familias y amigos.  Que fueran preparándose para solucionar un problema que los adultos de ahora hemos sido incapaces de resolver. Tantos minutos de silencio y reflexión y termino mi vida profesional, y por tanto esos silencios y reflexiones, sin saber qué se pretende por parte de ETA. 

      Si ellos quisieran contestar y explicarlo, yo se lo diría a mis alumnos y alumnas. Pero mientras tanto, ¿pueden parar?.

 

 

 

LOS MITOS DEL NACIONALISMO VASCO (*)


LA «IKURRIÑA»

      Habían merendado en casa de D. Ángel Zabala Tremoya-Ozámiz, Sabino de Arana, el anfitrión y otro amigo. Trataban de temas concernientes al nacionalismo que estaban poniendo en marcha. Zabala preguntó: " ¿cómo será nuestra bandera?".

      En la sala había una litografía que representaba un buque británico. Sabino tomó una caja de lápices de colores y sobre el pabellón del buque pintó los colores rojo, blanco y verde. "Esta será nuestra bandera". El cuadro en cuestión existía todavía hace unos quince años en casa de D. Aingeru Zabala, nieto de D. Ángel.

      Había que justificar la bandera adoptada y los signos de que se componía. La fértil imaginación de Sabino de Arana recurrió a la mítica batalla de Arrigorriaga. No importa que no exista ningún documento histórico que la mencione. Sabino de Arana, después de un alambicado razonamiento en que dio brillantes pruebas de su poder de fabulación, fijó su fecha: el día de San Andrés del año 808. Así justificó la inclusión de la Cruz de dicho Apóstol en su inventada bandera. Para la cruz blanca no necesitó inventar nada. Ya figuraba en algunas representaciones adulteradas del escudo del Señorío. Adulteradas porque, como demostró el historiador carlista Labayru, dicha cruz la introdujeron algunos copistas sin que correspondiera al auténtico escudo.

      El mismo nombre de "ikurriña" es otro producto de la imaginación de Sabino. "Arresoaren bandera, ai, nolakoa ote da?" («¿Cómo será la bandera de los de Areso?»), cantaban o cantan los de Leiza para burlarse de los de su vecino pueblo. En el himno de San Ignacio se dice: "Inazio or dago, beti erne dago bandera zabalik ..." («Ahí estás Ignacio, firme con la bandera desplegada»). A Sabino no le iban las palabras de origen castellano. Recurrió al verbo irakurri (leer). Se imaginó que estaba formado por las raíces ira e ikurri, interpretando que "leer" equivalía a "dar significado". De ello dedujo o imaginó que en vascuence existió el verbo ikurri, "significar". De ahí a la palabra ikurriña, "lo que hace significar", no había más que un paso. El fallo estaba en que irakurri también significa "vendimiar". No es el vascuence el único idioma en que "leer" y "vendimiar" vienen significados por la misma palabra. Lo mismo ocurre en latín y en alemán. (Legere y lesen). Parece ser que latinos, germanos y vascones encontraron cierta relación entre la recolección de la uva y la lectura. No comprendemos cómo nadie se ha dado cuenta, o al menos se lo callan, que en la configuración de la ikurriña se han vulnerado las normas de la heráldica que prohiben el color sobre color y metal sobre metal. Aparece la cruz verde de San Andrés sobre un campo rojo (gules). La bandera que más se asemeja a la ikurriña es la de la marina imperial rusa. En campo rojo (gules) tiene una cruz de San Jorge de plata (blanca) y otra de San Andrés azul. Pero, para respetar las reglas de la heráldica, esta última está sobre otra cruz de plata. Así se evita el azul sobre rojo. Para cumplir las normas de la heráldica, debería ser modificada la ikurriña de modo que entre la cruz verde de San Andrés se interpusiera otra blanca, como la rusa. Sabino pensó su bandera para Vizcaya. Su partido la adoptó como propia. En 1931 Luís de Arana Goiri, hermano de Sabino, protestó cuando los nacionalistas proponían su ikurriña como bandera de todos los vascos. Dijo que ellos la habían concebido como bandera de Vizcaya y que para Euzkadi había que inventar otra.

EL «ABERRI EGUNA»

      Cuando los nacionalistas comenzaron a celebrar esta fiesta, coincidiendo con el Domingo de Resurrección en 1932, dijeron que conmemoraban los cincuenta años desde que Sabino de Arana había recibido la inspiración de que los vascos formaban una nación distinta de la española. Citaban incluso un texto de su fundador que rezaba: "Pero el Domingo de Resurrección de 1882, ¡bendito el día en que conocí a mi Patria!..." D. Juan Olazábal Ramery había estudiado en los jesuitas de Orduña con Sabino de Arana. Había sido amigo suyo y conservó esta amistad hasta la muerte de Sabino. Cuando los nacionalistas mencionaron el año 1882, como la fecha en que Sabino se convirtió al nacionalismo, quien había sido su amigo en vida publicó un artículo en La Constancia, de San Sebastián en que desmentía semejante afirmación. Según Olazábal, Sabino se mantuvo carlista hasta 1888, fecha en que ambos siguieron la escisión integrista. En 1882 no tenía ni la menor idea de nacionalismo. Terminaba el artículo diciendo que, al final de su vida, Sabino renunció a sus postulados independentistas y que, como siempre se había mantenido en línea doctrinal tradicionalista, Sabino había retornado al tradicionalismo español. Ignoramos la intensidad de las relaciones de Sabino y Olazábal desde que abandonaron el colegio y, por tanto, el fundamento de las afirmaciones de este último. Pero algo habría porque Olazábal mantuvo hasta 1932 la esperanza de que los nacionalistas retornasen al primitivo redil integrista. Perdió esta esperanza y rompió radicalmente con ellos cuando aceptaron las propuestas de Prieto y renunciaron a las reclamaciones de tipo confesional contenidas en el primer proyecto de estatuto. A partir de entonces su enfrentamiento con los nacionalistas sería total. En 1934 publicó un folleto en que les acusaba de haber estado complicados en la revuelta marxista de octubre. Esto no se lo perdonaron los nacionalistas. En julio de 1936 lo detuvieron. Lo llevaron a Bilbao al retirarse de San Sebastián y fue fusilado en el asalto a las cárceles del 4 de enero de 1937, a la edad de 72 años. Es por tanto muy probable que fuese una invención posterior de sus seguidores lo de la "inspiración patriótica" recibida en 1882, y que la elección de esa fecha para "Día de la Patria" se debiera aun malsano deseo de confundir lo temporal con lo eterno y dar un carácter patriótico a la fiesta clave del Cristianismo. El seguidor de Sabino que verdaderamente introdujo el nacionalismo en el movimiento separatista fue Engracio de Aranzadi, "Kikitza". Este publicó su obra La Nación Vasca en la que aplicaba las doctrinas nacionalistas de Mazzini. Un jesuita, profesor de Deusto y simpatizante del nacionalismo, le salió al paso y denunció la presencia de conceptos panteístas en la misma. El hecho es que ya el día 1 de Abril de 1923, Domingo de Resurrección, celebraron los nacionalistas un gran acto público en el Frontón Euskalduna y "Kikitza" lo anunciaba, en el diario Euzkadi, del que era director, de este modo: "Ha llegado el gran día. El día de la Resurrección es nuestro. La patria se yergue gloriosa, pisando la tumba preparada en siglos de ceguera infinita. Se levanta vencedora, burlándose de la muerte, la nación más antigua de Europa, engalanada con los esplendores de una juventud eterna". En ocasiones hemos leído semejante párrafo a nacionalistas, les hemos citado el día y mes de publicación y les hemos propuesto como adivinanza que nos dijeran en qué periódico pudo haberse publicado. Siempre contestaban: Arriba, El Alcázar o Hierro (diario de FET de Bilbao). Y es que tanto el nacionalismo vasco, a través de «Kikitza», como el español, a través de Ortega y Gasset, beben en la misma fuente: Mazzini. No está de más que reproduzcamos otro párrafo del mismo artículo para que se vea el nacionalismo centralista y totalitario: « ...La persona nacional vasca es una. Los antiguos Estados son miembros de esta personalidad nacional. Se deben a la unidad, a la totalidad, a la nación. No son, no pueden ser sujetos de derechos los miembros; solo la persona lo es...». «Kikitza» negaba todo principio de subsidiaridad. En el año en que se comenzó a celebrar el "Aberri Eguna" los ánimos estaban muy soliviantados en el País Vasco por la política anticristiana de la República. El PNV convocaba la celebración en los siguientes términos: «El día de la Resurrección del Señor. Día de la Patria Vasca. Un solo día para fundir dos recuerdos queridos: la Resurrección del Señor, que al triunfar de la muerte por sí nos lega la prueba más clara de su divinidad; la resurrección de la raza vasca, salvada de la muerte por Sabino». El fundamentalismo es una forma de la herejía monofisita que confundía lo divino y lo humano de Nuestro Señor. El fundamentalismo puede llevarnos a una teocracia que nunca ha sido admitida por la Iglesia Católica. Pero puede ir por un camino peor: el de la religión al servicio de intereses temporales. y "más peor", cuando esos intereses son los de la Revolución; los de Satanás. El hecho es que tenemos, como caso único en España, un partido político que regula la celebración de una fiesta puramente civil por el calendario litúrgico católico. ¿Puede darse una confusión mayor entre Dios y el Cesar?

LOS NOMBRES "VASCOS"

      El vascuence nunca ha sido empleado para las inscripciones de actas bautismales. El mismo Pierre de Axular, autor de la primera obra importante en vascuence, siendo párroco de Sara, asentaba sus partidas bautismales en castellano. De acuerdo con las normas eclesiásticas se imponían nombres extraídos del santoral con las formas habituales en la época. Así tenemos Joseph, Josef y José. Los nombres precristianos de los vascos fueron cayendo en desuso y para encontrarlos hay que recurrir a documentos medievales. Sabino de Arana quiso remediar esa carencia y compuso su "Euzkotar Ixendegía" o "Santoral Vasco". Tomó un catálogo de nombres cristianos. Recurrió a sus formas en los idiomas de donde procedían. y los transformó de acuerdo con unas normas fonéticas que se inventó. Así nacieron por ejemplo Koldobika (Luis) del germano Klotwig y Kepa (Pedro) del arameo Cefas. Se encontró con una dificultad. En vascuence no existe género. ¿Cómo distinguir a Antonio de Antonia? Sabino encontró solución al problema. Había leído que existía la creencia popular de que los recién nacidos varones cuando lloran abren la boca y emiten una "a", mientras que las hembras la cierran y emiten una "e". Los nombres de varón terminarían en "a" y los de hembra en "e". Estos nombres fueron inmediatamente aceptados por sus seguidores políticos. El resto de los vascos los puso en cuarentena. El P. Resurrección M. de Azkue escribió un opúsculo titulado: "A Propósito del Santoral Vasco" en que refutaba las leyes fonéticas que utilizaba Sabino. Poner esos nombres a sus hijos constituía una declaración de adscripción política. Cuando los nacionalistas reclamaban el derecho de bautizar a sus hijos en "su lengua", mentían. Otra cosa habría sido que reclamasen en derecho de imponer a sus hijos el nombre que ellos querían, sin más explicaciones. Porque no vamos a defender aquí la Ley de Registro Civil que los liberales copiaron de Francia y que excluía los nombres en idiomas distintos del oficial. Norma que no existía en otros países, como Alemania. El que un alemán, que había vivido muchos años en Barcelona, pudiera poner a su hija el nombre de Mercedes ha dado lugar a que hoy esté extendido por el mundo para designar una acreditada marca de automóviles. Del santoral sabiniano los nacionalistas pasaron a la leyenda para tomar sus nombres. jQuién le hubiera dicho a nuestro Navarro Villoslada, cuando escribió su novela Amaya, como un canto a la Unidad Católica española, que ese nombre sería utilizado por los nacionalistas vascos para llamar a sus hijas! La misma leyenda se les quedó pequeña. Hoy se imponen a los niños, como vascos, nombres que no tienen el menor sentido. Que suenan a vascos pero que nadie sabe qué significado tienen. Hace unas semanas creímos ver visiones cuando leímos que aun niño le llaman "Adur". "Adur" quiere decir "baba" y son los inmigrantes quienes con más facilidad aceptan esos nombres que no son vascos. Quieren "integrarse" y aceptan como de la tierra lo primero que les ponen por delante. Un canónigo de la Catedral de Bilbao, notorio nacionalista, se quejaba en una carta al director del empleo de esos nombres no cristianos. Decía que eso no es lo que Sabino pretendió. "No es eso, no es eso". Esa queja nos suena.

EL OLENTZERO

      En algunos pueblos de Navarra y Guipúzcoa existía la costumbre de sacar el día de Nochebuena un grotesco muñeco, gordinflón, sentado en una rústica silla y fumando en pipa. Era el Olentzero. Dice la leyenda que un carbonero vio en oriente una gran luz, el día que nació Nuestro Señor y bajó al pueblo a anunciar a sus vecinos el fin de una época y el principio de otra. Otros afirman que la fiesta de Olentzero es un resto de las saturnales romanas que se introdujeron entre los vascones. Como quiera que sea, la fiesta era desconocida en casi todo el País Vasco-navarro, con excepción de la zona mencionada. Hace unos cuarenta y cinco años se introdujo la costumbre en San Sebastián. De allí paso a Bilbao y al resto del País Vasco. Hoy el Olentzero es como un Papá Noel vasco que trae juguetes a los niños. y como Papá Noel, está sirviendo para desplazar al Niño Dios del centro de la fiesta. Entre los medios sociales descristianizados ya ni se menciona la palabra Navidad, se festeja la fiesta de Olentzero. La celebración es reciente. Pero han conseguido hacer creer a todo el mundo que se trata de un fiesta tradicional de todo el País Vasco. Y para que no falte la anécdota que demuestra la parte que tienen los clérigos nacionalistas en la descristianización de nuestras costumbres, hemos de hacer constar que fueron grupos juveniles acogidos a determinados conventos, y luego otros de parroquias, los primeros en salir a la calle con el grotesco muñeco que hoy disputa la fiesta de Navidad a Dios hecho Hombre.

EL INVENTO DE LA PALABRA EUZKADI

      Las palabras euskera, euskalduna y Euskalerría, eran de uso corriente en el vascuence y significaban respectivamente «el vascuence, el que habla vascuence y el Pueblo Vasco» Todas ellas contienen la raíz eusk. Sabino de Arana transformó eusk en euzko. Con zeda. Con su fértil imaginación encontró una explicación para el término. Siguiendo las leyendas que hacían proceder a los vascos de oriente, imaginó que eran adoradores del sol y que, siguiendo al astro rey, llegaron a nuestra tierra. No se le ocurrió pensar que, de ser cierta tal explicación su asentamiento definitivo tendría que haber sido Galicia o Portugal. Sol en vascuence se dice eguzkia, Sabino de Arana imagina que los vascos se denominaban a sí mismos como eguzkikoak «los del sol», que se contrajo en euzkoak. De este modo el nombre de la lengua se transforma en euzkera a pesar de las protestas de todos los conocedores del vascuence, y especialmente de su correligionario navarro Arturo Campión. Es de advertir que en casi toda Vizcaya confunden la «ese» con la «zeda». No así en el resto de Euskalerría donde se diferencian claramente y pronuncian la «zeda» pegando la lengua al paladar y dejando como un conducto intermedio para la salida del aire, sin sacar la punta de la lengua como se hace en Castilla. Por eso para los vizcaínos era lo mismo euzkera que euskera. Como euskaldun realmente significa «que habla vascuence», Sabino inventó la palabra euzkotarra, para denominar al vasco, hable o no el idioma. En Ondárroa se la utilizó para designar a los nacionalistas ya que eran éstos quienes así se autodenominaban. Euskalerría es, en rigor, el país donde se habla vascuence. Por eso Sabino inventó la palabra Euzkadi, componiéndola con las raíces euzko y -di. Con ello quiso significar «conjunto de vascos». Efectivamente la raíz -di, -ti. i, significa un colectivo. Pero nunca de personas y siempre de vegetales, especialmente árboles y arbustos: pagadi, aristi, artado, piñudi, gorostidi, ...Muchas de estas palabras son apellidos. Ni qué decir tiene que los carlistas rechazaron las innovaciones por erróneas y por partidistas. En los enfrentamientos, cuando unos gritaban ¡Gora Euzkadi Askatuta!, los carlistas contestaban ¡Gora Euskalerría! La aparición de ETA y de una intelectualidad vasca izquierdista e innovadora supuso el que casi todas las teorías lingüísticas sabinianas fueran abandonadas. Se empezó a escribir Euskadi con «ese». Hoy es la forma normal excepto en algún acérrimo seguidor sabiniano. Últimamente incluso esta misma forma está siendo desplazada por el término Euskalerría. De esto se quejaba hace poco un periodista nacionalista que recordaba que ese es el término utilizado siempre por los carlistas.

CONCLUSIÓN

      A la vista de los hechos hay que hacer constar que el nacionalismo ha tenido un gran éxito en difundir "sus" mitos y hacerlos pasar como tradiciones vascas. Esto nos tiene que hacer reflexionar pues si, quienes estamos obligados a ello, hubiéramos puesto más interés en la conservación de las auténticas, no se habría producido el vacío que ha permitido la entrada de tanta falsificación. Los nacionalistas, por su parte, pueden estar muy orgullosos de su éxito con el que no han conseguido más que poner etiqueta
de vasco a lo que no lo es y matar la auténtica alma de nuestro pueblo.

(*)Enviado por el Grupo La Paloma

 

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