CARTAS Y COLABORACIONES

de la 151 a la 160

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"CARTAS Y COLABORACIONES"

 

 

Haciendo oferta (Apuga)

From the basque country (Un vasco)(*)

He ido, he estado y he podido salir... (Santos Casado)

Carta abierta a los miembros de base de EH (Susana Christian de Paz)

Basta ya (Arturo José Martínez García)

Perplejidad (Álvaro)

Tenéis mi apoyo (Rubio)

Pensamientos y frases (García)

La economía de ETA (Vicente C. B.)

Así es un mitin de EH (José Antonio Fúster)

 

 

 

HACIENDO OFERTA (Apuga)

      Os siento dentro de mí como la sangre dentro de las venas. Rezo para que esta situación tenga un rápido fin y podáis expresaros libremente sin vigilar al vecino. No tengo nada que brindaros, solamente 5 litros de sangre que pongo a disposición de vuestra causa.

      Os deseo suerte y os considero como hermanos.

      La suerte os acompañe.

 

 

 

FROM THE BASQUE COUNTRY (Un vasco)(*)

      Sí, from the basque country o sea (desde el país vasco), y no como en el patético espectáculo que ofrecieron las falsas giraldillas del mundial de atletismo de Sevilla en las que se podía leer "repatriation BASK PRISIONERS" porque BASK no es lo mismo que BASQUE o sea que no les salió bien del todo a las putos etarras. Bask en inglés quiere decir calentarse, estarse expuesto al sol, a un calor agradable, es decir, calentarse o tomar el sol.

      Pues quería comentaros cuál es el ambiente que se respira aquí, todo el mundo está pendiente de las urnas del próximo día 13, existen poblaciones en las que los ciudadanos no van a poder votar libremente porque son pequeños núcleos de población en los que todos se conocen, además la mayoría de la gente no esta dispuesta a aguantar otros 4 años de legislatura de nazi-onalismo, así que como no ganen el PP o el PSOE, los que puedan se marcharán.

      Por otra parte está la huelga que tienen convocada los batasunos para el día 10, ya han empezado a repartir por los comercios y empresas panfletos en los que piden adhesión a la huelga y en los que cada comerciante debe de adherirse con su firma, además se pasarán a recogerlos.

      También estamos viendo cómo en los plenos de los ayuntamientos el ambiente es cada vez más espinoso, la chulería de los de EH sobrepasa el límite, han aparecido vestidos de saharauis, con camisetas a favor de los presos asesinos y con camisetas de los payasos asesinos de Lasarte.

      Tan solo manifestaciones como las de BASTA YA, como la del jueves pasado, alimentan la esperanza de que algún día todo esto acabará.

(*)Enviado por el Grupo La Paloma

 

 

HE IDO, HE ESTADO Y HE PODIDO SALIR... (Santos Casado)

      Pues he ido, he estado, y he podido salir, cosa que no todos consiguen.

      He visto a gente encogida por el miedo, que cuando sacabas a relucir el tema, no ya de ETA, sino del nazionalismo (no es falta de ortografía) te pedían por favor que hablases del tiempo.

      He visto una Comunidad Autónoma (¿a quién quieren engañar con eso de "país"?) en la que la violencia de unos pocos, sin nada ni nadie que la reprima y con dejación absoluta de funciones por parte de la ¿policía?, tiene sojuzgada a una mayoría de ¿ciudadanos? que no son capaces de sacudirse de encima tanta mierda. He visto como veinte descerebrados montaban una de ¨Dios es Cristo", como decían allí, y la ¿policía? llegaba (si es que llegaba) bastante mas tarde y cuando de los energumenos no quedaba más que la huella.

      He visto unas ¿escuelas? que parecen centros de reclutamiento de los camisas pardas de hitler, donde se tergiversa y se esconde la historia. He leído un asqueroso panfleto escrito por un faszista, razista, loco, un tal Arana, y he visto como otro tal, con las mismas cualidades, un tal Arzallus, hace suyos los textos de ese panfleto.

      He visto gente con miedo, gente asustada, gente aterrada. Y gente feliz, gente sin miedo, gente sin escolta que curiosamente decían ser nazionalistas y pertenecer al PNV, EA, EH o EB.

      No he visto democracia. He visto dictadura.

      He visto lo suficiente como para ir de Jaca a La Coruña dando la vuelta por Cádiz, para no volver a acercarme por esa cárcel, con pena de muerte, que es la Comunidad Autónoma Vasca.

      Ustedes lo pidieron: Ven y cuéntalo. Pues eso he hecho. He ido, lo he visto, he salido cagando leches (no todos lo consiguen) y ahora lo cuento.

      No creo que hagan mucho caso, pero por lo menos que sepan que hay uno que no vuelve a pisar la Comunidad Autónoma Vasca hasta que las ranas críen pelo o hasta que hayan enterrado a todos los hijos de puta terroristas y nazionalistas que pastan por allí.

 

 

 

CARTA ABIERTA A LOS MIEMBROS DE BASE DE EH (Susana Christian de Paz)

      Racismo: doctrina que exalta los méritos y derechos de una raza o de un pueblo determinado, con menosprecio de los que corresponden a otras razas o pueblos.

      Esta es la definición que hace el diccionario Espasa del racismo.

      La segunda parte de la definición (desde la coma al final) está clara, y si no que se lo pregunten a cualquier trepa de éstos que andan por cualquier oficina; la mejor forma de subir yo es hundir a los de al lado.

      A mí me parece, según la primera parte de la definición (del inicio hasta la coma), que el racista es o un ingenuo o un caradura. Me explico:

      Yo asumo mis fallos y me responsabilizo de ellos, pero no me da la gana asumir los de mi hermano, ni los de mi padre, ni los de mi pueblo. Por lo tanto sería de una extremada caradura que asumiera sus logros o virtudes. Sin embargo, por lo que se ve, esto es moneda corriente en mucha gente.

      Yo, a estas alturas, ya sé que a cualquier argumento se le puede dar la vuelta, pero también sé que el que da la vuelta a un argumento para ajustarlo a sus intereses egoístas, dentro de él sabe que su contra argumentación tiene fallos, aunque públicamente se los calle para poder convencer a los demás e incluso para poder convencerse a sí mismo. Ese darse cuenta de los fallos de nuestra argumentación, consciente o inconsciente, se llama hacer examen de conciencia. Pues bien, yo pido a cada cual que lo haga por su cuenta.

      ¿Quién de los que están leyendo esta humilde reflexión de verdad se cree que todos los chinos son iguales?.

      El que responda afirmativamente que se haga acompañar al psiquiatra, y que no vaya solo. No corra riesgos.

      Sigamos.

      ¿Quién se cree que todos los vascos de "pura sangre" (que mal suena, lo de "pura sangre", digo) son iguales?.

      ¿De verdad os creéis, los vascos de "pura sangre", que todos sois iguales?.

      Estoy segura que entre los vascos de "pura sangre" hay presos por delitos comunes, robos violaciones, estafas, etc., etc.

      ¿De verdad todos los vascos de "pura sangre" sois iguales?.

      A estas alturas de la reflexión, ¿no empezáis algunos a pensar que no todos sois iguales?.

      Porque a pesar de haya algún violador entre los de vuestra raza, a cualquiera que dijera que por ello todos sois violadores, le tacharíais de malintencionado o subnormal, cuando menos.

      Entre el resto de los pueblos de la península, Europa, y el mundo también hay violadores. ¿Con quién te identificas más? ¿Con el violador, estafador o chorizo de tu raza, o con otro ciudadano honrado del cualquier parte del mundo, chino, ruso, pakistaní, árabe, judío, etc.?

      Tampoco seas tú injusto y compares al premio Nobel de tu raza con el delincuente de cualquier otra.

      El que tiene un padre violador, no se le ocurrirá asumir los delitos de éste. No soy responsable, dirá, no he podido elegir. ¿Has podido elegir tu RH? ¿De qué te ufanas entonces?.

      Hazte un favor y hazme un favor: mira cualquier libro de historia universal. Vete a sus primeras páginas, porque la historia es como los cuadros impresionistas, hay que apartarse un tanto para poder verlo con la mayor claridad. Lee sobre algunos pueblos, los que tú quieras, asirios, egipcios, cartagineses, romanos, griegos, mayas, aztecas... De cualquier pueblo, ya te digo.

      ¿Ya lo has hecho?, Bien, dime ¿cuál de ellos no se consideraba superior a los demás?. Con la perspectiva que da la historia, ¿no los juzgas a todos equivocados e infantiles?.

      ¿Sigues creyendo que hay razas superiores a otras? No me contestes a mí, contéstate a ti mismo.

      Y, ya que estás con el libro abierto, por qué no miras también un poco de historia de las religiones y te preguntas y contestas la cuestión anterior. ¿A que todas eran la religión verdadera? ¡¡Lo sabía!!.

      ¿Me consideras tu enemiga? ¿Por qué? No nos conocemos. Yo intento sobrevivir sin hacer daño a nadie. No quiero que mi hija -es pequeña, ¿sabes?- crezca odiando a alguien a quien no conoce. ¿Tú sí vas a enseñar a tus hijos a odiar a quien no conocen y no les han hecho ningún daño, ni se lo piensan hacer?. Tendrás que explicárselo a tus hijos y a mi hija y a mí, por que yo no encuentro la RAZÓN.

      ¿Que te sientes oprimido? Claro, y yo. Pero ¿crees que bajo un estado independiente vasco, vas a estar menos oprimido? ¿Crees que te van a dar mayores posibilidades de elegir, es decir de ser libre? Recuerda lo que dice Arzallus: "unos mueven el árbol y otros cosechan". Él lo dijo en el contexto de obtener beneficios políticos inmediatos en la actual coyuntura. Pero, en el caso de que se consiguiera la independencia de Euskadi, ¿cuánto tiempo crees tú que tardarías en convertirte tú mismo y tus hijos en la cosecha de Arzallus? Si te dices de izquierdas, ¿por qué mueves el árbol por y para la derecha? ¿Cómo alguien de izquierdas puede ser seguidor de las teorías de Sabino Arana que era más de derechas que Blas Piñar? ¿Es que no estás más de acuerdo con aquello de "proletarios de todos los países uniros"? ¿Cómo dices ser de izquierdas? Si la izquierda pretende que los países se unan y sin embargo tú pides nuevas fronteras. ¿Qué más te da ser explotado por el burgués nacionalista vasco que por cualquier otro? ¿No te das cuentas que el burgués nacionalista vasco lo único que quiere es que le dejen su propio campo para explotarlo y que vosotros los proletarios vascos y vuestros hijos seréis SU cosecha? ¿Se puede justificar el asesinato que sólo lleva a cambiar de cosechador? Si es que se pudiera justificar alguno...

      A mí me parece que os está dirigiendo la derecha por más que vosotros penséis que servís a la causa de la izquierda. Me parece que os han metido en una guerra que no es la vuestra. Estoy segura que tú y yo nos parecemos tanto entre nosotros como el que te explotaría a ti si fuerais "independientes" y el que me explota a mí ahora entre ellos.

      Y en cuanto a la verdadera religión del momento, ¡¡ojo!!, porque, como siempre, esta jugando con dos barajas, de forma que gane quien gane, ella gana fijo. Tiene mucha práctica en estar al sol que más calienta, lleva dos mil años en ello y sigue aprendiendo. Doctores tiene la Iglesia, ya se sabe. Si no crees lo que te digo haz una prueba. Como ya sabes el discurso de la Iglesia en Euskadi no pierdas el tiempo allí y vete al pueblo natal de algunas de las víctimas de ETA el día de su funeral. Ya verás qué diferencia de discurso entre representantes de la misma institución. Si eres creyente, pasaras vergüenza ajena y si no, también.

      En fin, que es una lástima que me consideres tu enemiga, porque, ya te digo, creo que tenemos más intereses en común tú y yo (si es que no has matado a nadie), que los que tienes con el PNV, es decir, los aspirantes a cosechadores por cuenta propia de la explotación del hombre por el hombre en Euskadi.

 

 

 

BASTA YA (Arturo Jóse Martínez García)

      No soy vasco, pero quiero daros todo mi apoyo. BASTA YA de intimidaciones, BASTA YA de silencios cómplices, Y BASTA YA de que se utilice la violencia y la intimidación que se ejerce sobre los ciudadanos en provecho de unos ideales que deben ser urgentemente ventilados, para que España, Europa y en general la Comunidad Internacional de estados democráticos sepan de que clase de calaña estamos hablando, más que nada por si fuera necesario poner un poquito de orden... Ánimo, los españoles nunca os dejaremos solos. Gora Euskadi. Viva España.

 

 

 

PERPLEJIDAD (Álvaro)

      Os escribo desde Palencia, una pequeña ciudad de Castilla y León. Aquí todavía impera un cierto espíritu conservador; sus gentes son tranquilas, amables en general, con valores basados en la familia, el trabajo... Cuando alguien llega desde cualquier punto de la geografía se le acoge y ayuda, ofreciendo toda su hospitalidad y sobre todo se le hace partícipe de la cultura de su pueblo de la cual se siente orgulloso... Se nos llena el corazón cuando alguien contempla boquiabierto el Canal de Castilla, la Catedral, las bodegas del siglo XIII... O disfruta comiendo un lechazo regado con un buen Ribera del Duero. Nos gusta que la gente venga y admire.

      Digo esto porque aquí, como supongo que pasará en todos los sitios de España, no comprendemos ese cerramiento de algunos vascos para impedir la entrada de los "españoles" a disfrutar de esa tierra tan rica en cultura, gastronomía, etc. ¿Por qué se empeñan en cerrarse? ¿Qué tienen esas tierras para querer separarse del todo que formamos la unidad española? ¿Por qué no se sienten españoles?. Es muy triste, y como te digo aquí imposible, comprender esas posibles razones que les llevan a odiar a resto del territorio. Aquí en Castilla adoramos al resto de España y llevamos con orgullo nuestra nacionalidad a cualquier parte del mundo.

      Creo que se trata de una mafia que pretende engañarnos hablando de "raza superior" y otras gilipolleces. ¿Qué raza es la que asesina a alguien POR LA ESPALDA, sólo porque es contrario a sus ideas?

      Que se larguen. Que se larguen y dejen vivir en paz a los españoles normales. Que se compren una isla y hagan como en Gran Hermano, todos allí metidos todo el día. De esa manera se pueden extorsionar entre ellos, pornerse coches bomba entre ellos y mandarse cartas pidiéndose a sí mismos el impuesto revolucionario... A ver que tal les sienta... Además pueden llevarse a Arzallus de presidente de la isla (que estaría muy contento con el cargo), a Arnaldo Otegui de Ministro del Interior, crear su propio ejército, que en eso ya tienen experiencia... Y cuando intenten mantener relaciones comerciales con el resto el mundo, pues muy bien. ¿Que quieren morcillas de Burgos? a 10.000 pesetas el kilo; las naranjas, a 30.000 el kilo; los plátanos, a 8.000 el kilo...

      ¡Pero, por favor! si es que da pena oír hablar a Arzallus, encubriendo su odio hacia todo lo no-vasco, maquillándolo con palabras dignas del fascista mayor del mundo... En cierto modo si le ponemos bigote, ¿no se parece a alguien? ¿Ya se le ha olvidado a este personaje que estuvo a punto de entrar en las filas de ETA?

      En fin, espero que os sirva de algo estas reflexiones de un madrileño emigrado a Castilla y que se siente como en casa

      Un abrazo.

 

 

 

TENÉIS MI APOYO (Rubio)

      Desde Alicante os escribo para daros todo mi apoyo frente a los violentos. Hay gente que vive mirando el pasado en vez de mirar el futuro y parece que sólo algunos vascos sufireron la dictadura de Franco. Mis abuelos también la sufireron sólo por no ser del bando ganador pero nunca me inculcaron el odio a mis vecinos. Creo que la gente del País Vasco que se deja llevar por los nacionalistas (violentos o no) no se dan cuenta de que éstos sólo quieren controlar el poder y les da igual qué argumento esgrimir. En Euskadi estas personas han  inventado la excusa de la opresión cultural histórica... Bueno, entre personas inteligentes y en el año 2001, ¿quién se cree que aún ocurra?. Sólo los que no tienen otras inquietudes u ocupaciones.

      Espero que cuando muera esa generación (de viejos) se arregle algo pues creo que la mayoría de los jóvenes son bastante abiertos al mundo como para olvidar. Los de la "kale borroka" son los mismos que en Barcelona dan palizas a los indigentes o en Madrid a los moros. Ésos siempre tendrán excusas para la violencia, pero son los menos.

      Desde Alicante, todo mi apoyo.

 

 

 

PENSAMIENTOS Y FRASES (García)

      Os envío varios pensamientos y frases, tomadas quizá de foros de Internet.

- Partido nacionalista significa separatista, ninguna otra cosa.

- ¿Quién se ha inventado esa tontería de que en la empresa uno puede estar o no estar cuando quiera, autodeterminadamente?.

-  La autodeterminación no es natural. Significa tener derecho al chantaje: ¡O me das lo que quiero o destruyo la empresa común!.

- Los de mi aldea, EXIGIMOS el derecho de autodeterminación. Los de mi barrio también tenemos derecho, ¿por qué no?.

- Propongo que se haga un referéndum en España sobre si existe o no el “derecho” a autodeterminarse cualquiera de los territorios que la constituyen. Si  los españoles consideran que existe el derecho a que cualquiera de los espacios territoriales que constituyen España pueda separarse cuando les venga en gana que así sea. Y la palabra cualquiera debe comprender no solo autonomías, sino provincias, municipios, parroquias, lugares y barrios. Se excluirán de este ¡derecho! a los edificios de menos de tres plantas.

- La autodeterminación más que un derecho natural sería un torcido.

- Cuando la convivencia se deteriora hasta hacerse imposible sobreviene la guerra. Es responsabilidad de los políticos evitarla.

- ¿Quién quemó los conventos el 11 de Mayo de 1931 en Madrid? ¿Y días posteriores en el resto de España?. ¿Lo saben los que hablan de la manipulación de la Historia?.

- Al de los “txikitos en la herrikotaberna” ya le llegará el turno. No os va a salir gratis lo que estáis haciendo, que somos muchos millones contra una puta mierda de locos.

- El español es la lengua general de España e Hispanoamérica. No todas las lenguas locales son “el idioma español”, aunque sí sean lenguas españolas.

- Que manía con los idiomas... si a España no hubieran llegado los romanos habría aquí así como treinta o cuarenta lenguas...

- El castellano (actual español) se implantó como lengua de la administración pública cuando se reconstruyó por los Reyes Católicos el reino de Hispania (reino visigodo destruido por los musulmanes en el año 711) y este idioma se extendió rápidamente por las ciudades de TODA la península porque permitía su intercomunicación. No se implantó en los medios agrícolas porque allí no traía ninguna innovación ni beneficio importante. Por eso perduraron el catalán el gallego, el vasco y el bable en las zonas agrícolas.

- Con los romanos el latín se extendió en mayor medida, llegando tanto a la ciudad como al campo,  porque los romanos si traían una gran tecnología agrícola innovadora, lo mismo que los españoles la llevaron a América (continente en donde se desconocía la escritura y el carro), por lo que el español se extendió en la América rural y sin embargo, en el mismo período de tiempo (Siglos XV a XVIII), no se extendió por las zonas agrícolas peninsulares con lengua propia, sino solo en las ciudades.

- El encuentro de ambos idiomas se produce a medidos del siglo XIX y el XX cuando los campesinos emigran en masa a las ciudades para integrarse en el desarrollo industrial.

 

 

 

 

LA ECONOMÍA DE ETA (Vicente C. B.)

      Las bombas y el entramado de ETA cuestan ingentes cantidades de dinero. ¿De dónde sale?. No creo que se pueda sufragar únicamente con la extorsión a los empresarios.

      Por otra parte el entorno de los violentos vascos funciona como una secta dispuesta siempre a crear un imperio económico. Por ello pienso que mientras por un lado odian al resto de los españoles, por otro lado aman extraordinariamente nuestras pesetas. Por eso me pregunto: ¿no estaremos financiando de manera inconsciente las bombas de ETA?.

      Creo que hay empresas en el País Vasco que de forma voluntaria y consciente tienen a los amigos de ETA en su nómina. Son empresas que no admiten en sus plantillas a ningún concejal constitucionalista y ponen serias dificultades al ascenso profesional de cualquier votante no nacionalista. Esas empresas están dirigidas por personas estrechamente vinculadas al entorno violento aberchale. A la vez son las mismas empresas que abren constantemente sucursales o venden sus productos en el resto del territorio español. Vemos a diario cómo se extienden por las principales ciudades españolas supermercados, agencias de viaje, entidades de ahorro, etc. de capital vasco. Yo emplazo a los valientes periodistas, a los integrantes de tertulias radiofónicas, a los miembros de asociaciones antiterroristas, a todos aquellos que tengan o puedan investigar en el capital vasco, a que públicamente difundan los nombres y marcas de esas empresas.

      Conocidas las empresas del entorno de los violentos vascos, las asociaciones antiterroristas y voluntarios podrían hacer campañas (respetando la legalidad) como poner pancartas a la puerta de esas empresas o comercios, repartir panfletos y en definitiva concienciar a los españoles con quien se gastan los cuartos.

      Estoy firmemente convencido que para vencer a ETA, además de una buena actuación policial, política y jurídica, sólo se la puede derrotar si hundimos sus finanzas. Y yo, y otros muchos con los que he hablado, queremos contribuir a esa derrota económica. No queremos comprar productos manchados de sangre.

      Por favor, ¿quién nos da la respuesta?.

 

 

 

ASÍ ES UN MITIN DE EH (José Antonio Fúster)(*)

      Si un mitin de la formación proetarra Euskal Herritarrok viene a durar una hora y media y si los discursos más o menos incendiarios de sus líderes sólo ocupan unos pocos minutos... ¿a qué dedican el resto del tiempo? REPORTER asistió, entre el público, a un acto de EH en la localidad vizcaína de Guecho y tomó nota de que cuando Otegui deja de hablar, comienza un siniestro ejercicio de exaltación de los asesinos de Eta.

      Para asistir a un mitin de EH confundido entre sus simpatizantes, lo primero es adoptar una estética y una apostura abertzale o, lo que es lo mismo, ir un poco guarro (con perdón). El «disfraz», a ser posible, debe incluir alguna prenda reivindicativa, como una zamarra de la selección de Euskadi, una camiseta con mensaje publicitario de apoyo a los presos vascos o un jersey de deportes con alguna leyenda de firme e inquebrantable adhesión a la korrika (carrera por el euskera). En ausencia de ganas de gastarse la pasta en semejantes trapos, REPORTER optó por una camiseta de la muy afamada y muy vasca marca «Kukuxumusu» (de venta en establecimientos de la parte vieja de San Sebastián o en el propio aeropuerto de Fuenterrabía) y en la que se podía ver, en formación, a cuarenta ovejas de expresión bobalicona y, en medio, disfrazado de ovino, a un lobo sonriente. A esta camiseta, decididamente alegórica, le acompañaba una camisa de leñador arrugada, unos pantalones raídos y un «barbour» viejo, resabiado y con raspones. De esta guisa, y peinado a lo borrokilla, nos plantamos en la localidad vizcaína de Guecho con la intención de escuchar a tres de los primeros espadas de la formación proetarra. El primero, que más que espada es pistola, es José Urruticoechea, alias «Josu Ternera», antiguo jefe de Eta en los tiempos de la matanza de Hipercor. La segunda, Jone Goirizelaia, pequeña cabeza de lista del partido por Vizcaya y sobrina del obispo de San Sebastián, monseñor Uriarte. El tercero, cómo no, Arnaldo Otegui, líder de Euskal Herritarrok y ex miembro de Eta. Buen cartel, aunque siniestro, para un mitin proetarra el día de la libertad de información.

      Lo primero es encontrar el teatro de Guecho y no es tarea fácil como se deduce del resultado de preguntar a dos paseantes que «no tienen ni idea». Pero, de inmediato, nos topamos con dos señoras mayores, y algo nos dice que ellas tienen que saber dónde se van a juntar los proetarras (todo sea porque llevan un cartel con la foto de un familiar preso para el que piden «amnistia osoak» (amnistía ahora). Así que ponemos en marcha el programa «hable como un abertzale» o, lo que es lo mismo, hable poco, con cierta rudeza y sin síntomas de haber recibido una buena educación.
      - «¿Epa! (interjección que sustituye a «buenas tardes»). ¿El teatro de Guecho?»
      - Segui (sigue) de frente, y en la emparantza (placita) que verás, pues a la derecha.
      - «¿Epa! (interjección que aquí sustituye a «comprendido»). Mila esker (muchas gracias)». 

«IMPOSICIÓN FASCISTA»

      No, no hace falta preguntar más. A medida que avanzamos, llega el sonido de la megafonía con la cantinela electoral de EH. A unos cien metros de la placita se escucha de maravilla la música alienante de EH y sus mensajes políticos: «contra la imposición fascista de los estados de España y Francia...». Así, llegamos a la plaza, y la primera impresión no es positiva. Frente a la puerta del teatro (que parece un cine de barrio antiguo y destartalado) se agolpan unas cien personas, viejos en su mayoría. Un poco más acá pululan unos 20 o 30 borrokas. La visión, ya en plena plaza, produce desasosiego (canguelillo, vamos). En comparación a las pintas de los amigos de la gasolina y el cóctel molotov, yo voy vestido de Armani (recordatorio: comprar chándal cutre, zapatillas deportivas raídas y perforarme las orejas para próximas ocasiones).

      Queda media hora para que empiece el acto, así que hay tiempo de sobra para establecer un primer perfil de los simpatizantes de Eta en Guecho. Lo primero que sorprende es que los proetarras que esperan ansiosos para escuchar a sus líderes son o muy viejos o muy jóvenes. Los viejos son de ambos sexos, aunque con un cierto predominio de mujeres. Los jóvenes también lo son de ambos sexos, pero aquí mandan los hombres. Las personas de mediana edad brillan por su ausencia, sobre todo en lo que se refiere a los hombres. Es decir, que la base de los votantes de EH, extrapolando esta muestra a todo el País Vasco, está compuesta en su mayoría por viejos irrecuperables que vivieron bajo la opresión franquista y que ni perdonan ni olvidan, y por jóvenes educados en las patrañas del nacionalismo y en las mentiras de las ikastolas.

      Junto al murete en el que sigo sentado, hay una mesa en la que tres jóvenes (uno de ellos está pidiendo una desinfección a gritos), claman por la abolición de la deuda externa («kanpo zorraren kontra»). Al electorado de EH, vista la poquísima atención que dispensa a estos sufridos abolicionistas, le importa un higo si hay «exceso de petrodólares en los bancos del Norte», sobre todo cuando los panfletos que se lanzan a repartir no incluyen referente alguno a los estados fascistas de España y de Francia.

      Ya sólo quedan diez minutos para que empiece el acto, y me mosquea la actitud de dos borrokas que pasean de un lado a otro mirando a todo el mundo, así que abandono el murete y me mezclo en la masa de la gente mayor que espera a que abran las puertas. Las conversaciones que se pueden captar en este ambiente son, en su inmensa mayoría... ¡en español! (como suele ocurrir en las zonas más prósperas del País Vasco). A mi lado, cuatro mayores hablan de fútbol, de lo mal que va el Athletic y de que, bueno, peor va la Real Sociedad. Delante de mí hay una mujer que ronda la sesentena, y uno de los hombres le toca en la espalda para llamar su atención. Ella se vuelve, me ve a mí y me dice:

      - «¿Qué hay, majo?»

      Pero el hombre le saca rápidamente del error.

      - «Maite, que soy yo»

      Y la mujer suelta una risotada:

      - «Anda, ya me extrañaba a mí que me hubiera llamado este joven tan majo, ¿eh? Porque mira que eres majo, ¿eh?»

      [Y pienso que favor que me hace usted, señora, pero a ver qué pensaría usted de lo majo que soy si supiera que soy un periodista «faxista» «de la Brunete mediática», como nos llama Arzallus.]

      Por fin, cinco minutos después de la hora prevista, se abre la puerta del teatro y vamos entrando, con una cierta prisa que conduce a los pisotones (¿barkatu!, perdón). Nada más rebasar la puerta, hay una mesa donde una joven nos provee de pegatinas de Euskal Herritarrok (¿bozkatu!, vota), que mis vecinos reciben alborozados («mira qué bien, pegatinas»). Seguimos por el vestíbulo y accedemos al patio de butacas (el gallinero está reservado a los técnicos de iluminación). Yo sigo a un grupo de veteranas y acabo sentado entre una mujer que me recuerda a la Pasionaria y un tipo joven de barba cerrada. El teatro está casi a oscuras, sólo el escenario está bien iluminado, lo que resalta el amarillo chilloncete del decorado que los de EH están utilizando en todos los mítines. En ese tablero, sobrio, sólo hay tres manchas. La primera, algo así como el escudo que se puede ver en el carnet de identidad abertzale y que representa a ese invento que ellos llaman «Euskal Herria». La segunda, el logo de EH y la tercera el eslogan «Euskal Herria aurrera» (País Vasco adelante).

      Pero más que el decorado y más que la oscuridad del teatro, lo que impresiona al entrar en la sala es la música que acompaña nuestra entrada. Es un música siniestra en la que predomina el sonido de las «piedras» (instrumento musical muy apreciado por los seguidores de la pureza de la música vasca y que produce un sonido similar al que harían dos piedras chocando entre sí). Es una música que embota los sentidos, como si fuera algo de «Enya», pero escuchado a menos revoluciones de las necesarias.

      Mientras el colectivo (espantoso palabro que tanto gusta a la izquierda abertzale) se sienta ordenadamente, los chicos de la prensa, haciendo gala de su derecho en el día de la Libertad de Información, toman planos del auditorio y fotografían a Ternera, Goirizelaia y Otegui. Bueno, quizá lo de ejercer su derecho en libertad no sea lo más apropiado, sobre todo cuando no distinguimos (porque los han quitado), los adhesivos que se suelen pegar a las cámaras para identificar a qué medio pertenecen.

«IBARRECHE, COBARDE»

      Mis vecinos de asiento, incluso los de la fila de atrás, se han fijado también en el despliegue de medios y comentan en voz alta, y en correcto castellano, sus impresiones sobre los medios:

      - «¿Para qué habrán venido tantos? (dice una mujer)».
      - «Para poder tergiversar luego todo lo que digan (responde otra)».
      - «Sos unos manipuladores, unos manipuladores. No hay derecho (tercia, y grita, otra vecina)».
      - «Yo el otro día estuve escuchando a Otegui en una entrevista en Radio Euskadi, y decía cosas muy sensatas. Pues luego, cuando dieron un resumen, ya no se parecía en nada a lo que había dicho (añade una cuarta)».
      - «¿Radio Euskadi? Si eso es cosa del PNV. No sé qué pretende el PNV (argumenta la gritona de antes)».
      - Ibarreche es un cobarde.
      - Sí.
      - Sí, ¿verdad?
      - Sí.

      Va a comenzar la función. Acaba la música alienante y machacona (luego volverá), y aparece en el escenario un «txistulari» que se arranca con una melodía muy sentida que anuncia la llegada de un grupo de «dantzaris» que avanzan por el patio de butacas. Suben al escenario, dan cinco o seis vueltas y a una orden caen de rodillas mientras otro, que porta una ikurriña, la agita por encima de sus cabezas.

TERNERA, EL POLÍTICO

      Después de semejante demostración, aparecen en las tablas dos chicas jóvenes vestidas de negro que logran arrancar la primera ovación de la tarde:

      - ¡Gora Euskal Herria askatu!

      Y la masa responde:

      - ¡Gora!

      Con un timbre chillón y desagradable, toman los micrófonos y en euskera, sólo en euskera, aleccionan al personal sobre, de nuevo, la «imposición fascista de España y Francia que no respeta los derechos ni la palabra democrática de los ciudadanos y las ciudadanas vascos y vascas». Y sin más preámbulos, el primer orador de la tarde ya está preparado para subir al escenario.

      - «¡Josu Urrutikoetexea!».

      Josu Ternera, uno de los dirigentes de Eta en los tiempos sangrientos de Vic, Zaragoza, Hipercor y hasta hace bien poco, miembro de la comisión de Derechos Humanos del Parlamento de Vitoria... ¿Recuerdan la foto del guardia civil con la cara ensangrentada que lleva entre sus brazos el cuerpo inerte de una niña? Pues al público que abarrotaba el menguado teatro de Guecho (no más de 400 butacas), no debía de importarle mucho todo aquello, porque premió la salida del líder de la construcción «demokratika» vasca con una cerrada ovación.

      Aunque política e informativamente, un discurso de Ternera no tiene consistencia ninguna, no podemos abstraernos de una perla soltada por el ex etarra y que fue jaleada por los votantes de EH con risas.

      - «He recibido en mi casa una carta con propaganda del PNV en la que dice que es mentira que a los niños se les enseñe en la escuela de mi pueblo a odiar lo español. ¡Pues eso es lo que les reprochamos!»

      Pues sí, queda claro. EH quiere que los niños aprendan a odiar. Sabino Arana estaría orgulloso.

      La segunda oradora, pequeña en importancia (mucho más desde que se sabe que sus relaciones con Otegui son gélidas), pequeña en estatura, es la cabeza de lista proetarra por Vizcaya, Jone Goirizelaia. Bueno, decididamente Dios no ha llamado a Goirizelaia por el camino de la oratoria, pero también tiene perlas (sin cultivar), como esa última arenga que suelta a sus fieles antes de descender del estrado:

      - «¿El trece de mayo, los ciudadanos y ciudadanas vamos a conseguir que a Mayor Oreja se le quede una expresión en la cara como la que tienen las vacas cuando ven pasar el tren!»

      Ovación tras ovación. Mis vecinas, sobre todo el recuerdo de la Pasionaria, están encantadas. Tienen que dolerles las palmas de las manos de tanto aplaudir.

      - ¿Oso ondo! (muy bien).
      - ¿Aurerra! (Adelante).
      - ¿Aúpa Jone! (Pues eso).

HOMENAJE A LOS ASESINOS

      Pero el nivel de alborozo de la masa abertzale que me acompaña no ha hecho sino empezar. En unos pocos minutos, el mitin político se convierte en una reunión de magia negra en un teatro siniestro, akelarre de proetarras.

      Se apagan las luces, y una voz chillona anuncia el homenaje a los gudaris presos (que cualquier observador imparcial conoce como los asesinos etarras). Un cañón de luz ilumina una silla colocada en la parte izquierda del escenario. Con paso vacilante, la madre de uno de los presos natales de Guecho irrumpe en escena desde las bambalinas portando una especie de candil (que se parece más a un mechero de laboratorio) en el que brilla una llama «sagrada» que representa a todos los «presos políticos» represaliados, torturados y secuestrados por los estados fascistas (ya saben, España y Francia).

      La mujer se sienta en la silla iluminada, pone cara de compungida y mira a la luz... ¡Ah, no! Mira al mechero con cara de incredulidad... ¡Jua! La llama se ha extinguido, y una pequeña columna de humo, como cuando se apaga una vela, sube ratificando que los etarras se han quedado sin luz. Pero nadie se molesta en subir al escenario para encender de nuevo el candilito. Da igual. Lo importante es que por los altavoces empieza a salir una música pretendidamente heroica mientras en una pequeña pantalla van apareciendo los nombres y las caras de los etarras (asesinos y colaboradores) nacidos y criados en la localidad. Y aquí es cuando el teatro, y con la mayor objetividad posible lo escribimos, se convirtió en un lugar siniestro. Con los pelos de punta y con el corazón al galope, asistimos a una ovación brutal que aquel público entregado tributó a todos y cada uno de los etarras. Una de las más ovacionadas (porque había etarras que merecían más que otras), es Inratxu Gallastegui, nacida en Bilbao, criada en Berango (a escasa distancia de Guecho), miembro del comando Donosti, detenida en París, encarcelada en Francia y presunta y cobarde asesina del concejal popular Miguel Ángel Blanco.

      El teatro está viviendo el mejor momento de la tarde. El joven sentado a mi izquierda ruge de admiración con cada nombre que aparece al lado del logo de Gestoras. Con el rabillo del ojo le veo incorporarse de su asiento para aplaudir con más fuerza. Dos filas más adelante, un niño de no más de diez años de edad bota entusiasmado. Una de mis vecinas (creo que la que llamó «cobarde» a Ibarreche), grita «¡valientes, valientes!». Alguien ha subido todavía más la música que pretende ser heroica. Los borrokas, desde la parte de atrás, comienzan a gritar: «Presoak kalera, amnistia osoa» (Libertad para los presos, amnistía ahora). La música, las ovaciones, las fotos de los asesinos, la oscuridad del teatro, el cañón de luz que ilumina a la madre del preso que sigue mirando con cara compungida el mechero apagado, los cánticos rotundos de los borrokas de «Haika», mis vecinas de asiento gritando «¡valientes!», mi vecino de la izquierda medio incorporado que aprieta las mandíbulas en un ejercicio de admiración y esfuerzo, el chavalito que bota en su asiento dos filas más adelante... ¿De dónde han salido? ¿Cómo han logrado sobrevivir a su propio odio?

SOCIOS DEL PNV

      Quizá la respuesta está en que estos son los mismos que hace un par de años pactaron Lizarra con el PNV y elevaron a Ibarreche a la presidencia. El último de los asesinos aparece en la pantalla y el teatro vuelve a iluminarse. Hemos llegado al ecuador de la misa negra abertzale, es el momento de la colecta, que con las ovaciones no se pagan la defensa de los asesinos ni el tabaco que fuman en la cárcel. De inmediato, una veintena de personas toman el pasillo armadas con unas bolsas verdes y las van repartiendo por filas. Los abertzales empiezan a rascarse el bolsillo. En pocos minutos, todo el mundo en el teatro (menos el que esto escribe, que sólo introdujo la mano en la bolsa en ademán), ha pasado por la caja de Gestoras Pro-Amnistía. Y es curioso (y, por supuesto, una mera coincidencia) pero mientras el tintinear de las monedas se hace dueño del teatro, aparece en el escenario Arnaldo Otegui, líder de Euskal Herritarrok, impulsor del pacto de Estella y ex etarra convicto y confeso.

«DEMOKRAZIA»

      Después de haber vivido en directo la demostración definitiva de la identificación rotunda de EH con Eta, causa estupor (y una cierta bilis venenosa), oír a Otegui mencionar la palabra «democracia» al menos 35 veces en tan sólo 15 minutos. Pero al público, se nota, se siente, le gusta Arnaldo, le gusta incluso aunque se repita como el ajo (el chistecito que cuenta: «¿sabéis por qué el PNV ha puesto las elecciones el 13 de mayo, el día de la Virgen? Pues porque le piden eso de virgencita, virgencita, que me quede como estoy; se lo hemos oído ya unas cuantas veces).

      Sin embargo, y más allá de los mensajes prototípicos (democracia, construcción nacional, dar la palabra al pueblo) con los que Otegui se despacha en cada acto, el pasado jueves asistimos a una calentada de boca que, cuanto menos (y por mucho menos), sería motivo de querella instantánea en cualquier país democrático. Ocurrió cuando Arnaldo Otegui, hablando del lendakari Ibarreche, comentó:

      - «Ibarreche dice que no hay nada que hablar ahora ya que hay un escenario de violencia. Y nosotros le preguntamos: ¿de qué violencia está hablando? ¿De la violencia de la Guardia Civil, que cuando, acompañada de sus amigos de la Ertzaintza, detienen a una patriota vasca y le llevan al cuartel o a la comisaría el único derecho que tiene es el de elegir con qué quiere ser violada, con el cañón de una pistola o con un palo de madera?»

      Y así, entre otras lindezas («si el PNV no acepta nuestra propuesta habrá más sufrimiento, más dolor»), Otegui se hizo con el mando de la situación. Cuando terminó, alzó el puño y gritó: «Gora Euskal Herria askatu» y el «¡Gora!» que le devolvió su público fue de órdago.

      Como fin de fiesta, la organización había reservado la actuación de un coro de la localidad. Despacito, y entre aplausos, fueron subiendo al escenario los integrantes del pequeño orfeón que deleitaron al personal con un par de canciones tradicionales, bellísimas. Pero el coro tiene una misión mucho más importante: dirigir la canción final, el himno al soldado vasco («Eusko Gudariak»); una pieza tradicional dentro del nacionalismo y que es cantada tanto por Arzallus como por Otegui, sin más distinciones que saber en quién están pensando cuando la cantan.

      La misma chica de la voz chillona toma el micrófono y anuncia que todo el mundo de pie, y así lo hacemos, sumisos, obedientes. Y ahora... todos con el puño levantado, y todos lo hacen (menos unos pocos mayores, presumiblemente por problemas de artrosis), y todos cantamos (REPORTER también, que se aprendió la canción hace un tiempo, por si las moscas): «Eusko Gudariak gara, euskadi askatzeko» (somos los soldados vascos, defensores de Euskadi...) ¡Bravo! La gente aplaude de nuevo hasta el paroxismo mientras varios esforzados borrokillas del comité de seguridad de los actos públicos abre las puertas del teatro y así, por fin, entra algo de aire fresco.

      Salimos ordenadamente. La gente se queda en la puerta, comentando la jugada, y las frases que se oyen ponen los pelos de punta tanto o más que las ovaciones a los asesinos: «qué bien ha estado», «tenemos que ganar», «esto va pa lante, pa lante». Y en esas me topo de nuevo con la mujer que a la entrada del teatro me llamó mil veces majo y que me pregunta:

      - «¿Qué tal, majo?»
      - Bueno.
      - «¿Y eso?»

      Y entonces me acerco un poco más a ella, para que no me oigan los de al lado, y así, en un susurro, le digo:

      - «A mí no me gusta aplaudir a los de Eta».

      Y ella responde, sin escandalizarse, como si fuera una madre:

      - «Bueeeno, bueeeeno. Tú eres muy joven, pero piensa que son gudaris, ellos luchan por nosotros. Anda, majo».

      No nos decimos más y así me despisto entre las calles para volver a Bilbao. Con este último mitin, REPORTER puede decir que ha estado en actos de todas las formaciones políticas de cierto peso y hemos hablado con políticos de todas los partidos (a excepción de EH) que están en la carrera electoral vasca. Algunas veces nos hemos aburrido, otras nos hemos desesperado, las menos hemos disfrutado.

      A lo que nunca habíamos asistido, por lo menos hasta el pasado jueves en un pequeño teatro, casi un cine de barrio desvencijado de la localidad de Guecho, es a un mitin siniestro. Una reunión de locos que aplauden a unos líderes que anuncian «más dolor y sufrimiento» y que ovacionan a los asesinos.

(*) Publicado en el suplemento REPORTER del diario La Razón  

 

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