CARTAS Y COLABORACIONES
de la 211 a la 220
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MUCHAS FELICIDADES (Aleks Ramírez) ¡¡Muchas felicidades por su página!! Me ha interesado bastante su misión y la manera que han estado informando y educando a toda esta sociedad que estamos hasta cierto punto ignorantes sobre lo que es la violencia para alcanzar un nacionalismo donde la debilidad se encuentra rodeada de asesinatos y prejuicio social. El País Vasco tiene mucho que ofrecer a todo el mundo: Su estupenda cultura y raíces, y su historia y tradiciones forman parte de esta gran reconocida nación como lo es España... Enhorabuena... Aleks Ramirez
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Hola
Soy un chico de Toledo amante de la historia. No pasa un día sin que me
asombre de hasta qué punto la doctrina Goebbels (Repítase una mentira
miles de veces hasta que crean que es la verdad) está funcionando en el
País Vasco desde el advenimiento de la autonomía. Podría dar miles de
datos en defensa de la españolidad de las provincias (la soberanía
residiría en las diputaciones y no en el gobierno vasco, de no residir en
todo el pueblo español, claro) vascongadas. Desde el papel estelar de los
vascos en TODAS las administraciones desde tiempo inmemorial al cerrado
españolismo de todos aquellos próceres vascos que han sido algo: Unamuno,
Baroja, Zubiri, los fabulistas, los amigos del País, el hernanitarra
Celaya, los vascos de la generación del 98, los marinos, los economistas
de las sociedades de amigos del país, los liberales de Bilbao que junto
con los de Cádiz fueron bandera frente a la reacción.
Hasta en términos negativos sois los vascos los guardadores de las
esencias patrias, o si no ve a buscar a los carlistas, a la oficialidad
franquista en la que los vascos no sólo estaban representados sino sobre
representados (sobre todo en la armada y el ejército de tierra). En la
banca, en la industria, qué sé yo. Es increíble lo que os ha
pasado. Yo os mando mi apoyo y mi solidaridad. Vasconia no se separará
nunca de la patria común y el euskera es un tesoro común de sabremos
rescatar de las manos de los nazionalistas.
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Buenas. He visto vuestra página y me he decidido a escribiros una o dos líneas
(para que no os aburráis mucho leyendo) para que sepáis de buena tinta
(que ya lo sabréis a la perfección... pero bueno) que por lo menos por
el sur (yo es que no he viajado mucho) nadie quiere que el País Vasco se
separe de España, y menos todavía que los etarras digan que luchan por
ello. En Cádiz, y creo que puedo generalizar a Andalucía, eso del
nacionalismo nos parece absolutamente incomprensible.¡¡Si la unión hace
la fuerza!! Resumiendo, que os apoyamos al cien por cien.
Dado que todos estamos en España, la opinión de todos cuenta ¿no? Sin más me despido desde Cádiz. José Torres
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HOY EN EL PAÍS VASCO Y NAVARRA (Tellagorri) En las elecciones generales del verano de 2002, los candidatos centristas de Jacques Chirac y François Bayrou, contrarios a cualquier tipo de autonomía y, mucho menos, de referéndum secesionista, barren en los comicios y obtienen los tres únicos escaños en litigio, incluso en Bayona, bajo control socialista en los cinco últimos años. Y en Navarra, donde el 88 por ciento de la población se declara española, donde el PNV sólo tiene un diputado en el Parlamento, compartido con Eusko Alkartasuna, tampoco quieren anexionarse al País Vasco. «Los partidos nacionalistas no son realistas ni buscan la paz cuando repiten una y otra vez sus reivindicaciones sobre el territorio de la Comunidad Foral. La inmensa mayoría de los navarros está muy bien como está y no quiere modificar su estatus político y mucho menos para depender de Vitoria o Bilbao», había escrito meses antes el arzobispo de Pamplona y obispo de Tudela, Fernando Sebastián Aguilar. Y, con la contundencia que merece la imposición de una amenaza separatista, había advertido claramente: «Otra cosa, [...] pretender subvertir por la fuerza la situación actual [...]sería la guerra.» Entretanto, mientras Ibarretxe sueña con la desanexión del País Vasco de España, el partido Unidad Alavesa elabora un Estatuto de Autonomía para plantear la ruptura con el País Vasco y la anexión de Alava a España, y los primeros ministros de ocho países de la Unión Europea, entre ellos José María Aznar, han acordado en Estoril, la «inamovilidad de las fronteras de la Unión» dentro de la futura Constitución Europea, lo que cercena de raíz cualquier veleidad independentista. El PNV, sin embargo, no parece dispuesto a que la realidad les estropee la imagen virtual, idílica y decimonónica que tienen de una Euskal Herría unificada y euskaldún, con una frontera en Miranda de Ebro y otra en el río Adour (Francia). Porque para los nacionalistas cualquier derecho, incluido el de la vida, está supeditado al de la patria. Un derecho que muchos dirigentes del PNV equiparan a un título de propiedad que los convierta de forma perpetua en los amos del caserío. Así, ningún otro partido político pondrá en cuestión jamás su hegemonía. Por eso, Euskadi es el único país del mundo donde 32 de los 75 diputados del Parlamento de Vitoria tienen que ir con guardaespaldas para no ser asesinados por defender sus ideas. Los amigos de los terroristas, los que pueden ordenar su muerte, no están ocultos en sus madrigueras, como los sicarios colombianos del narcotráfico o los pistoleros de la mafia siciliana, prestos a recibir la orden. Se encuentran en los mismos escaños, amparados ahora por la Mesa del Parlamento vasco.
La probable ilegalización definitiva de Batasuna por la Sala Especial del
Tribunal Supremo en los próximos meses, la cooperación judicial y
policial europea en la lucha contra el terrorismo, la desarticulación de
las redes internacionales e internas de financiación de ETA, la eliminación
de su Del libro EL SAQUEO DE EUSKADI, recién publicado por Díaz Herreara y Durán. Tellagorri
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LA "NORMALIZACIÓN" DEL EUSKERA (*)
A raíz de la transferencia de las competencias en materia educativa al
gobierno vasco, comenzó el proceso de normalización del euskera, siendo
lenguas cooficiales en esta comunidad autónoma, por mandato de la
Constitución, tanto el euskera como el castellano. El gobierno vasco
comienza a legislar y se produce la ley de la Escuela Pública Vasca.
Se aborda como pieza básica el mundo educativo, pues ya se sabe que de
pequeños es más asequible aprender un idioma, además de formar o
educar, o peor: que se trate de deformar.
Es por eso que en todos los sistemas totalitarios el mundo educativo es
controlado y ‘depurado’, no hay más que mirar hacia atrás algunos
lustros para recordar la ideologización y el adoctrinamiento, las purgas
de profesionales de la educación, intelectuales, librepensadores, por
parte del régimen franquista y de los actuales regímenes totalitarios y
existentes a lo largo de la historia. En un principio no existía el temor
a que se produjera ningún tipo de discriminación, ni mucho menos purgas.
“No se atreverán”, se decía. Se
empieza por la euskaldunización del profesorado, como es lógico, para
poder impartir clases de euskera a los escolares. Se da opción al
reciclaje. La consejería de Educación está en manos de los socialistas,
en aquel entonces. Las cosas irían cambiando progresivamente en cuanto al
nivel de exigencia tanto en el tiempo de aprendizaje como al perfecto
conocimiento del idioma, tanto oral como escrito, además de dominar la
lingüística. La consejería de educación ha pasado a manos
nacionalistas.
Las ikastolas existen desde el tiempo de Franco, aunque no eran
considerados centros de enseñanza oficiales, como tampoco lo eran los
colegios privados que impartían clases en castellano, perteneciendo a la
red privada ambos tipos de centros.
Nos acercamos a la década de los noventa. Para entonces, aunque el
profesorado euskaldun (que sabe euskera y lo habla) es escaso, se empieza
a impartir clases de este idioma a los profesores, yendo en ascenso el nº
de horas a la semana dedicadas a su aprendizaje, con lo cual hay que
restarlas de otras materias, entre ellas, el castellano. Pero eso no era
lo preocupante. Cuando se es consciente de que el profesorado no euskaldun,
empezaba ya a ser discriminado y prácticamente arrinconado, tiene sobre sí
la espada de Damocles: comienza la lucha por el puesto de trabajo.
De forma sutil, el Departamento de Educación va dando pasos hacia la
obligatoriedad de aprender y dominar el idioma vasco, con un grado de
exigencia cada vez más elevado, se tenga la edad que se tenga, poniendo
como límite la de 50 años.
Ya no se trata de impartir clases de una determinada lengua sino de
hacerlo en euskera.
Se abren euskaltegis y continúa el reciclaje del profesorado castellano
parlante, concediéndose cada vez menos tiempo para adquirir el nivel de
dominio del euskera. Mientras, profesores considerados ‘idóneos’ en
un principio, titulados después en materias especificas, sustituyen a
quienes se están reciclando.
Los primeros pasos se convierten en zancadas cuando el Dpto. de Educación
considera que existen suficientes profesores euskaldunes (que saben
euskera) como para implantar en los centros educativos un modelo bilingüe
en el que se impartirán clases en las dos lenguas oficiales.
Las campañas institucionales a favor de la matriculación de los niños
en este modelo se intensifican en el período de matriculación.
Se deja ‘claro’ a padres y tutores que si sus hijos no aprenden
euskera, será difícil su integración en la sociedad vasca, como también,
y eso podría calificarse de coacción, la dificultad de encontrar trabajo
en un futuro.
En los centros públicos comienza una especie de guerra entre el
profesorado euskaldun y castellano parlante, ya que además la tasa de
natalidad va en rápido descenso. Peligra el puesto de trabajo para estos
últimos.
Los Equipos Directivos de los colegios, a quienes compete la matriculación,
han de tener cuidado para que la opción de los padres sea libremente
elegida sin que medie la coacción.
Se dan casos como constituir (en algunos centros) comisiones de
matriculación, formadas por el Secretario del colegio o la Dirección y
dos profesores, uno de castellano y otro de euskera.
En otros centros educativos, la Dirección decide que se aplique la
legislación vigente, por lo que no se consiente la fiscalización.
Se desencadena una estrategia progresiva por parte de la Admón.
Educativa: empieza a verbalizarse, primero por los superiores jerárquicos,
la conveniencia de que los equipos directivos sean bilingües; poco a
poco, de cara a no provocar el estallido de un conflicto público, cuando
es patente intramuros, se va provocando la SUSTITUCIÓN de Directores y
equipos directivos completos por profesorado vasco parlante, y si es
posible, de ideología nacionalista o lo suficientemente dócil.
Comienza un éxodo de profesores no euskaldunes hacia otras comunidades
autónomas. Las plazas de castellano que quedan libres por esa causa o por
jubilaciones, se extinguen o se reconvierten en plazas para profesorado
euskaldun. Se implantan tres modelos educativos: A, B y D (en euskera no
existe la C), dando prioridad al modelo bilingüe(B) y al euskaldun (D)
donde se imparten las clases íntegramente en euskera y el castellano como
asignatura incluso en zonas históricamente castellano parlantes, como
Bilbao y Vitoria, así como en poblaciones cercanas.
En el modelo B (bilingüe) se incumple declaradamente la normativa,
aumentando las horas de clases en euskera, dejando para el castellano el
tiempo mínimo, con la clara complacencia de la administración
nacionalista. Se llega a establecer en muchos centros educativos la
aberración de no permitir que se mezclen, ni tan siquiera en los recreos,
los niños de euskera con los de castellano. Llegan a delimitarse espacios
físicos. (Recuerdo el caso de un muchacho cuyo mejor amigo estudiaba en
el modelo D (euskera) y él en el A (castellano. Sólo podían verse fuera
del centro, pues su amigo tenía totalmente prohibido hablar “con los de
castellano”, medida generalizada. Ese niño, castellano parlante,
llegaba llorando a casa con frecuencia por ese motivo).
Los niños cuya lengua materna (más del 90 % en las ciudades y pueblos
donde se habla castellano) no es el euskera, empiezan a sufrir las
consecuencias. En sus casas no los entiende, pues se incita a expresarse
en euskera en todo momento y lugar; sus padres corren a matricularse en
los euskaltegis., de manera que el contacto con la familia es reducida al
máximo, lo que causa severos problemas afectivos.
Pero esto no es más que la narración de un proceso para la implantación
de un idioma que, en efecto, siendo lengua co-oficial, es poco utilizada,
sobre todo en Álava y Vizcaya.
Lo preocupante es la ideologización que se va introduciendo en los
alumnos, no sólo en determinadas ikastolas, sino ya en el seño de la
escuela pública. El trasvase del alumnado castellanoparlante hacia los
colegios privados subvencionados con fondos públicos, es masivo. Estos
centros, además, tienen derecho a establecer su propio ideario, sea
religioso o de otro tipo.
En la escuela pública quedan los alumnos que son ‘cribados’ o no
admitidos en la privada, con lo que la tasa de fracaso escolar de la
escuela pública aparece “in - crescendo”, haciéndose eco de ello los
medios de comunicación, sin realizar un mínimo análisis de la relación
causa-efecto, ya que sus fuentes provienen de la Admón. Educativa.
El orgullo de ser vasco y euskaldun’ se fomenta en el alumnado, a la vez
que el desprecio por los alumnos y profesores de lengua castellana, que
sufre una auténtica purga.
Sus plazas se suprimen, pasan a desempeñar funciones distintas para las
que se prepararon y en las que trabajaron, quedan como ‘profesores de
apoyo’ para niños con necesidades educativas especiales (que
‘casualmente’, son de habla castellana), eufemismo que suple al
antiguo “niños con retrasos” o “problemáticos”, pues en el fondo
y en la superficie, siguen tratándose como tales, y no siempre con
acierto.
Profesores con experiencia, estupendos profesionales, quedan en una
especie de ghetto ideológico y laboral. Directores especializados, democráticos
y profesionales, quedan al cuidado de comedores, a cargo de actividades
extraescolares, etc., ocupando sus plazas profesores euskaldunes, tengan o
no competencia académica.
Los de las ikastolas, pasan a ser funcionarios sin más trámites, sin
oposiciones y sin más mérito que haber estado impartiendo clases en
ikastolas. Ocupan plazas en la escuela pública o continúan en ikastolas
publificadas con el rango de funcionarios del gobierno vasco y reconociéndoseles
la antigüedad como funcionarios de carrera el tiempo que estuvieron en
las ikastolas, con lo que muchos se colocan por delante de quienes llevan
años y años trabajando en la escuela pública.
Esto no sucede con los profesores de centros privados concertados, lo que
sin duda constituye un agravio comparativo (recordemos que las ikastolas
eran centros igualmente privados).
A todo esto, el ‘apartheid’ que existe para los profesores no
euskaldunes se extiende al alumnado: quedan estudiando en castellano minorías
étnicas, hijos de emigrantes de diversos idiomas, y en clara minoría,
por lo que, además, la Administración Educativa dispone que se junten en
un aula niños de distintas edades, niveles y lenguas, convirtiendo cada
clase en una pequeña babel.
La propaganda nacionalista ya no es sólo a favor del estudio en euskera.
Se ataca, no sólo al castellano, sino que se pretende crear un severo
complejo, y se consigue, afirmando, verbalmente y con encarcelamiento en
las propias escuelas, que los niños que estudian en castellano “son
analfabetos”.
El profesorado de euskera que pasa por las aulas de castellano — salvo
honrosas excepciones — no se molesta mucho en que los niños, tras
recibir cinco horas a la semana durante 11 años clases de idioma vasco,
lo aprendan. Pasan olímpicamente y respiran aliviados al salir de las
aulas. (Al fin y al cabo, son niños españoles, ‘de castellano.
El material ‘didáctico’ empleado en la mayoría de las ikastolas (por
no decir todas), escuelas e institutos, infunde el desprecio (si no odio)
por todo lo español.
Las fichas de trabajo con ilustraciones violentas y vejatorias, rayando en
lo delictivo, inmoral y manipulador a todas luces. El odio imbuido en las
pequeñas mentes, se propaga en las mentes adolescentes, a quienes se les
otorga patente de corso por parte de equipos directivos, bien por miedo,
bien por estar de acuerdo con ellos.
En cuanto a la enseñanza plural y proyección amplia respecto al resto
del mundo en el estudio de las ciencias sociales, están ceñidas a
‘Euskadi’ o ‘Euskal Herria’: “Las provincias vascas son
siete”. Se obvia todo lo que suene a español, es más, no se puede
utilizar la denominación España.
Se propala la historia manipulada del pensamiento sabiniano, el sectarismo
campa a sus anchas en el ámbito educativo.
Las clases son interrumpidas con frecuencia por miembros de Ikasle
bertzaleak (Estudiantes
Patriotas) afines o pertenecientes a Jarrai, Haika, Segui y HB-EH- ETA,
para incitar a la huelga por “la opresión que sufre la juventud vasca
por parte de ‘profesores fascistas’ los ‘cuerpos represivos españoles’
y los ‘zipaios de la ertzaintza”.
La coacción y las agresiones son frecuentes en los espacios de recreo, el
matonismo, a modo de mafia, está a la orden del día.”¿Tú no serás
un puto español?” es una clara amenaza a la que muchos alumnos no
pueden contestar; el miedo se esparce tanto entre los alumnos como en el
profesorado. No es de extrañar
pues el vandalismo, la ‘kale borroka’, que ‘los chicos de la
gasolina sean púberes y adolescentes con orejeras, adoctrinados desde la
más tiernabinfancia. El nacionalismo continúa incubando el huevo de la
serpiente. La depresión psicológica en el profesorado de castellano va
en aumento y en el vasco parlante que no es dócil al adoctrinamiento
“de la construcción nacional” que acompaña a la enseñanza del
euskera. Es también un instrumento para apartar de la enseñanza a los profesionales que no interesan: primero se da el acoso y derribo;después la difamación y la consabida muletilla “está o estuvo en tratamientopsiquiátrico”, como si de un baldón se tratase, amén de tachar de “vagos” a quienes padecen o han padecido tal situación, pues no hay escayola a la vista ni herida que sangre. (*) Escrito y publicado por Yolanda Salanova y recogido por Tellagorri http://vascosplurales.here.ws/
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EL AGRAVIO COMO IDENTIDAD PENEUVISTA (Tellagorri) El "AGRAVIO" como identidad peneuvista. ETA no cesó con las libertades políticas que trajo el fin del franquismo. Durante la democracia, el terrorismo creció en una terrible progresión, dando lugar a la paradoja que tanta desesperanza y preocupación genera en la población: a más democracia, más terrorismo. Y es que el reconocimiento de cada vez más objetivos y metas del nacionalismo vasco no pacifica a los terroristas, ya que, por otro lado, amenaza con dejar sin sentido la pérdida imaginaria, el AGRAVIO en que sustentan SU IDENTIDAD POLÍTICA. Esta cuestión afecta al nacionalismo en general, pues la consecución de sus reivindincaciones no reduce su beligerancia política. Su demanda política resulta casi siempre asintótica con las propuestas que puedan provenir del OTRO. Aranzadi ha definido la actuación de ETA mediante unas pautas de razonamiento, que extrae de la publicación en Zutik, y que ha llamado la "necro-lógica etarra". Resumo algunos aspectos: a) Obligar a elegir, establecer una frontera, un criterio de demarcación entre abertzales (patriotas vascos) y enemigos: (los entrecomillados son de Zutik) "que todos los vascos sepan que ha llegado ya la hora de la clasificación en HÉROES y TRAIDORES"; b) Provocar la represión: "obligar al enemigo a cometer mil torpezas y barbaridades, la mayoría de sus víctimas son inocentes, y el pueblo, hasta entonces pasivo, y a la expectativa, se vuelve hacia nosotros", c) Permitir y facilitar la propaganda y la "guerra psicológica" mediante la adecuada escenificación y manipulación de los sentimientos provocados por la violencia: "No puede haber terror revolucionario sin una preparación escénica de TRAGEDIA, sin romanticismo de muerte. El poder se toma por fascinación..."; d) Convertir la libre elección de la violencia en un hecho necesario: "la violencia no la hemos elegido nosotros, los vascos, nos la han impuesto... Euskadi se halla en estado de guerra contra España"; y, finalmente, e): "una estrategia peculiar, una violencia pegajosa, demoledora, crónica, rentable, que nos haga cotizables". Encontramos en estas proposiciones una formulación que promueve una lucha por el "prestigio" que tiene su palanca en la MUERTE. El carácter de la primitiva ETA, de hace 25 ó 30 años, de la ETA "edípica", del "compromiso sartriano", tenía un componente que trataba de inscribir su praxis en los discursos liberadores, progresistas, de los años 60 y 70. A su vez, esto propiciaba una permeabilidad a esos otros discursos que hacía posible dialectizar el ideario nacionalista y que se produjeran periódicamente evoluciones hacia otras posturas política que, invariablemente, se inclinaban más hacia la acción política, o "de masas", en detrimento de la acción terrorista individual. Cada vez que surgía el conflicto dentro de ETA, ganaban siempre los partidarios de la violencia, los "duros", que eran generalmente los que tenían las armas, los encargados de los comandos de acción, y éstos conseguían desplazar a los responsables de las instancias políticas. A pesar de las sucesivas escisiones, siempre prevalecía la acción sobre la palabra. La ETA actual, al revés de la anterior, hace mil acciones por cada folleto que produce, como recordaba un antiguo activista. Esta diferencia traduce la deriva de ETA hacia una práctica en la que se va reduciendo el recorrido adoctrinador, como si resultara un estorbo en el trayecto del sujeto hasta el objeto de su acción. Rafael Sánchez Ferlosio ha escrito en el diario El País: "Lo que la acción terrorista trata de vencer no es realidad alguna, sino la irrealidad de la Causa. No es preciso que la dificultad sea de orden natural, basta que sea institucional o social, para que la consiguiente falta de crédito público que recibe la Causa la envuelva en un sentimiento de irrealidad. Es fundamentalmente este sentimiento lo que la acción terrorista trata de superar, y antes que nadie en sus propios autores; la irrealidad de la Causa es sometida a un tratamiento de sangre, y el matador es el primer paciente de esta terapéutica". Aranzadi subraya que: "Ahora ETA parece haber descubierto que el único significado de sus acciones es que las ejecuta ella. Antes ETA elegía sus víctimas en función de sus presuntas características socio políticas, ahora se atribuyen esas características a sus víctimas por que las ha matado ETA". Cada vez que una acción criminal aparece en los medios de comunicación, en los ámbitos nacionalistas se produce una suspensión del juicio sobre ella. La atribución de la autoría a ETA produce su aceptación por su público por encima del horror que suscite. Unzueta lo explica de este modo: "ETA santifica sus propios actos". Como dice Aranzadi: "La Causa vasca se ha hecho sinónimo de las luchas por su causa, que no necesitan ya, por tanto, ser justificadas; muy por el contrario, son ellas, convertidas ya en fin autónomo, las que justifican su presunto Fin, la Causa misma". Para Sánchez Ferlosio, en la acción terrorista se da la intencionalidad del insulto a la víctima, "se trata de afrentar un nombre; de humillar simbólicamente, en las insignias que lleva su víctima, el poder que representan". En este sentido, toda víctima del terrorismo etarra es una metonimia del poder del Estado español, incluso, de lo español. Aranzadi señala que en el terrorismo, a diferencia de en la guerra, "lo importante no es el efecto objetivo sobre el enemigo, el daño físico infringido, sino la reversión subjetiva de la acción: el ser él y no otro el agente". Continúa Aranzadi: "... así que, al menos, tanto como su efecto en el matado cuenta su efecto sobre el matador; sus muertes tienen que ser muertes firmadas". Efecto en lo real de aquel afán por la nominación desde los orígenes del nacionalismo. Este es el producto final de esa pasión por la unión de la palabra y la cosa, del significante y lo real. Lo que queda son inscripciones sobre las tumbas. Tellagorri
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SANCHO III, REY DE EUSKADI Y DE FUENTERRABÍA (Tellagorri) El Ayuntamiento de Fuenterrabía, gobernado por el PNV, con motivo del próximo milenario de la elevación al trono del Reino de Pamplona de Sancho Garcés III, llamado el Mayor, ha adoptado el insólito acuerdo de erigir un monumento al monarca navarro como «REY del ESTADO VASCO». Tan descomunal despropósito no nace por generación espontánea o es obra de un irresponsable indocumentado, que también lo es, sino obedece a una calculada estrategia del NACIONALISMO vasco en su afán de confundir y apropiarse de la historia de Navarra, una vez más, para esgrimir unas raíces históricas institucionales, de las que CARECE, tratando de justificar su pretendida existencia mediante la manipulación y falsificación de la historia al servicio de sus intereses de partido. Ibarreche llega a afirmar sin pudor alguno que «el ámbito geográfico en el que se ha asentado el Pueblo Vasco a lo largo de su historia, ha sido conocido con diferentes denominaciones, Vasconia, REINO DE NAVARRA, Euskalherria, País Vasco-Navarro, Euskadi o País Vasco». Para el lehendakari, Euskadi, el nacionalismo vasco y el Reino de Navarra, con más de mil años de historia y madre de diversos reinos forjadores de la unidad de España, como Castilla y Aragón, entre otros, son todo una MISMA COSA. La REALIDAD histórica es sin embargo bien diferente. Sancho III el Mayor accede al trono del Reino de Pamplona -que pasaría a denominarse Reino de Navarra un siglo más tarde bajo el reinado de Sancho VI el Sabio, en el año 1004 tras la muerte de su padre García Sánchez II, conocido por El Trémulo. Tenía a la sazón unos doce o catorce años de edad y su abuelo Sancho Abarca cedió a Almanzor a una de sus hijas para que las incursiones de este fanático caudillo musulmán, el mayor azote que hasta entonces habían conocido los reinos cristianos de la Península, respetase su territorio. Almanzor contrajo matrimonio con esta princesa navarra, hija de Sancho Abarca, y fruto de esta unión nació Abd al-Rahman, al que en recuerdo de su abuelo se le denominó «SANCHUELO». La figura histórica de Sancho III el Mayor, así como su obra trascendental en la historia de España, es poco conocida para la inmensa mayoría de los navarros y de los españoles en general. Bien merece una breve semblanza el primer rey cristiano que frente al Califato de Córdoba aglutinó en torno a su persona a todos los reinos y condados existentes hasta convertirse en el rey cristiano más poderoso de la Península y centro político de la España medieval. Sus dominios y áreas de influencia de su reino llegaron a comprender a Navarra, Aragón, Sobrarbe y Ribagorza, Castilla, Álava, Vizcaya, León y Astorga. Los Condados de Barcelona y de Gascuña le rindieron vasallaje, el primero para defenderse de los reyes moros de Tortosa y Zaragoza y el segundo por relaciones de parentesco ( el Conde de Gascuña Sancho Guillermo era primo del monarca navarro) con el que además le unía una gran amistad y una plena identificación con las profundas innovaciones que se estaban llevando a cabo en el vecino país.
El rey navarro logró que su soberanía fuese reconocida al otro lado del
Pirineo. Sin embargo, en ningún documento anterior a 1032, fecha de la
muerte de Sancho Guillermo, se tituló el rey pamplonés Conde de Gascuña
a pesar de su inclinación a la acumulación de títulos. De esta forma,
la Falleció en el año 1035 en viaje de regreso a Pamplona desde León a cuyo reino se trasladó en los años 1033/1034. Tras tomar posesión del mismo usó el título de Emperador, acuñando moneda en Nájera con el título de Imperator. Se ignora el lugar y las circunstancias de su muerte aun cuando se afirma por los historiadores que fue natural, creyéndose que el fallecimiento se produjo en la región de La Bureba, territorio burgalés bajo la soberanía del reino de Pamplona, y de aquí su enterramiento en el Monasterio de San Salvador de Oña, donde reposan sus restos junto a los de su esposa y Reina, Doña Munia, también llamada Doña Mayor, hija del conde de Castilla. A su fallecimiento dividió el reino entre sus hijos: al primogénito García le dejó Navarra; a Fernando, Castilla con el título de Rey; a Ramiro, su hijo bastardo, Aragón con el título de Rey; y a Gonzalo, igualmente con título de Rey, Sobrarbe y Ribagorza. Nunca pudo imaginar el monarca navarro que los dos reinos que creaba, Castilla y Aragón, iban con el paso de los siglos a reducir el suyo a los límites actuales. Es muy posible que de no haberse producido la división de su reino entre sus hijos la Historia de España habría sido diferente. Sancho III el Mayor se adelantó en quinientos años a la concepción de la unidad hispánica de los REYES CATOLICOS. En el acta de traslación del cuerpo de San Millán fechada el 14 de mayo de 1030, según recuerda el historiador Vaca de Osma, se dice: «reinando en Nájera, en Castilla y en León el rey de las ESPAÑAS». Fue gran protector del Monasterio de Leyre, donde deberían reposar sus restos junto a otros reyes navarros, y restaurador de la Catedral de Pamplona, en cuyo Decreto de restauración se refiere a «nuestra patria España». Bajo su reinado los monjes de San Salvador de Leyre fueron quienes fundaron otro monasterio en las cercanías de HERNANI para evangelizar las tierras guipuzcoanas, poniendo el nuevo monasterio bajo la advocación de San Sebastián, dando nombre con ello a la actual capital de Guipúzcoa. Cuatro siglos después de su muerte, hacia 1454, Don Carlos, Príncipe de Viana, descendiente a su vez de Sancho III el Mayor, rememora su figura histórica y la grandeza de su obra hispánica en su Crónica del Príncipe de Viana.
Nos cuenta, entre otros muchos pasajes históricos, como , «el quoal rey
don Sancho el Mayor e emperador de Espanna en su elevatión juró los
fueros e amejoró e hordenó», «e fizo el camino de Santiago, el quoal
por miedo de los alarabes, passaba por Alaba e por Asturias, e fízole
passar por Navarra y España se encuentran en deuda con la figura histórica de Sancho III el Mayor, de cuyo tronco descienden todos los reyes españoles.
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