CARTAS Y COLABORACIONES
de la 71 a la 80
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Los asesinos desean que el Estado democrático español reaccione antidemocraticamente. Está más que claro que la opinión del pueblo vasco les importa tres pepinos, y menos aún la del resto de España. El asesinato de hombres o mujeres que informan, que hacen reflexionar y que vehiculan las opiniones, tiene por objetivo de provocar una reacción torpe y desesperada por parte del Estado arriesgándose a ser condenado internacionalmente. Éste es uno de los riesgos de la democracia. Evitar esto es una actitud responsable. Resistir a esa trampa perversa es cosa de grandes pueblos, aunque muchos deseamos profundamente que la clase dirigente euskorradical o euskonazi desaparezca de la superfície de la Tierra antes que haga desaparecer a otros. Pues, entre desearlo y pasar al acto, está el humanismo que triunfa en ese magnífico conjunto de pueblos que es España. Los que estamos al corriente de lo que pasa en España, en relación con los asesinos, sabemos que el poder de la banda está en las decisiones y declaraciones del PNV y de HB. Mejor dicho, ETA hace parte de un conjunto de grupos, cada uno con sus funciones, que hacen un juego de funambulismo y de prestidigitación, engañando al pueblo vasco. Unos matan, otros apoyan y no condenan, otros hacen como que condenan a los asesinos, pero les indican a través de declaraciones difícilmente atacables democraticamente, dónde deben colocar las bombas y les ayudan a aumentar la lista de asesinatos. Arzallus y PNV, con cada vez menos argumentos, insisten en el franquismo y en la raza. Franco también explotó el sentimiento de pertenencia a la raza, pero seguramente con menos exclusiones porque era en el conjunto de España, lo que también implicaba lógicamente al País vasco español. Lo que pasa, sin disculpar a nadie, es que la raza era un elemento esencial del discurso fascista de muchos contemporaneos de Franco. Arzallus, hoy, va aún más lejos, enorgulleciendo al pueblo vasco a través la pureza étnica y de la exclusión total del resto de los españoles. HB tiene su papel específico dentro de ese conjunto fascista. HB influye esencialmente en la clase joven con el típico lavado de cerebro nacionalista. Con ellos, HB prepara el futuro y conduce la revolución cultural vasca. HB se ocupa de la clase de gente que no conoció el franquismo. Por este motivo es obligado a servirse de los verdaderos y falsos recuerdos de la banda de Arzallus para potencializar o visceralizar el antiespañolismo. Se basan en referencias criptorrevisionistas de los fundadores del PNV y apoyan a ETA protegidos por la libertad de expresión. Intentando resumir como veo yo el círculo infernal del euskonazismo, diría que Arzallus y PNV cultivan el recuerdo más negativo a través de un antifranquismo anacrónico, y pasa el testigo a HB que controla y recluta a la juventud iniciada por los amargados del PNV. ETA pasa al acto intentando llevar el Estado español al error. Un grave error podría desacreditar el Estado español, que abriría la vía al reconocimiento internacional del conflito vasco y entraría en la lógica de la balcanización, tal vez de todo el norte de España. La cuadratura del círculo si puedo decirlo así, se completa con Ibarretxe. Es el pallazo foral de los euskonazis, o sea, hace una imensa labor de equilíbrio y de hipocresía. Apoya al PNV porque son mayores y aparentan ser responsables, riñe a HB pero hay que comprenderlos porque son jovenes (y sobre todo vascos) y condena a ETA porque hay que hacerlo para preservar la respetabilidad y la legitimidad a los ojos del extranjero.
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