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EN PORTADA     Foro de debate de El Boleto - La verdad sobre ETA

25 de febrero de 2009 (Angelberto)

 

Emilio Gutiérrez, un vasco extraordinario, la emprende a mazazos contra un bar de ETA

Secuencia en la que se ve a Emilio Gutiérrez, sin duda un valiente, devolviendo la pelota a ETA.

Todo empezó cuando ETA, la organización terrorista, cobarde y asesina que domina el País Vasco, hizo explotar una bomba en la Casa del Pueblo del Partido Socialista de la localidad guipuzcoana de Lazkao, cerca de Beasain, a las tres de la madrugada del pasado lunes, 23 de febrero.

Como consecuencia de la bomba, que estaba compuesta por ocho kilos de explosivos de alta potencia, se produjeron importantes destrozos en la Casa del Pueblo de Lazkao, y también, como es habitual, en el resto de inmuebles próximos, donde viven numerosos vecinos de la localidad.

Uno de los inmuebles afectados, para desgracia de ETA y sus cobardes seguidores, estaba habitado por un hombre, hasta ahora desconocido, llamado Emilio Gutiérrez, el cual había trabajado muy duro junto a su padre durante los últimos años para restaurar su casa, cuya casa, gracias a este nuevo atentado de ETA, ha resultado con numerosos e importantes destrozos.

La cuestión es que después de que Emilio comprobase que el fascismo etarra había hecho añicos en un instante el ilusionado trabajo de su familia en aquella casa durante años, no se lo pensó dos veces y tomó la decisión de devolver golpe por golpe en vez de quedarse en un rincón, acojonado, esperando a que dentro de unos años algún político decida darle una limosna.

La Ertzaintza se lleva detenido a Emilio Gutiérrez ante la admiración del público que se congregó en la zona.

Probablemente en este lógico impulso de Emilio Gutiérrez, también influyeron las chulerías y las risas de los amigos de los asesinos que se acercaban a ver los destrozos del atentado, y seguramente por todo eso, ayer, día 24, echó mano de una maza y se presentó en la herriko taberna que la organización terrorista ETA tiene instalada en Lazkao, llamada "Herrikoa Ansoategi", y después de darle unos cuantos mazazos a la puerta acristalada, entró en el tugurio de cobardes y la emprendió a golpes contra todos los utensilios que se encontró en su camino. Sin duda éste ha sido un espectáculo extraordinario, muchas veces imaginado por muchos vascos pero nunca hasta ahora ejecutado, y quizá por eso se congregó en la zona un numeroso público para ver algo que ni los más osados jamás se habrían planteado nunca.

Supongo que entre los que han conocido la reacción de Emilio Gutiérrez, habrá habido distintos modos de expresar sus opiniones, dependiendo del grado de hipocresía, cobardía, valor o ruindad de cada cual.

Me imagino que los hipócritas, también conocidos como los  "políticamente correctos", habrán dicho que no está bien el tomarse la justicia por su mano, a pesar de que (y eso no lo dicen) ni la justicia ni las leyes están capacitadas para solucionar el problema en cuestión, porque después de decenas de años seguimos igual.

Los cobardes supongo que habrán echado media sonrisa forzada y habrán sacudido la mano varias veces, al mismo tiempo que balbucean: "Ya verás ahora la que le espera a ése".

Algunos de los destrozos que ETA ha causado en la casa de Emilio Gutiérrez.

Los valientes creo que se habrán limitado a decir lo que sienten y, por supuesto, se alegrarán de la reacción de Emilio Gutiérrez, con la esperanza de que los buenos vascos vayan perdiendo el miedo y se enfrenten de una vez por todas a los asesinos que les acojonan.

Y, finalmente, los ruines se callarán o acusarán a Emilio Gutiérrez de ser un fascista porque se ha limitado a responder a los violentos con la misma moneda que ellos utilizan.

Evidentemente sobre este caso habrá opiniones para todos los gustos, aunque supongo que entre todas ellas predominará la de los hipócritas, porque es evidente que la hipocresía se ha acabado adueñando de la mayor parte de la sociedad española.

En esta sociedad hipócrita y corrompida (aunque eso sí, democráticamente corrompida), un asesino puede salir de la cárcel después de pocos años de condena, y a nadie le importa de un modo especial, del mismo modo que a nadie parece importarle que los asesinos de ETA dirijan ayuntamientos y tengan bares con los que poder financiarse para seguir asesinando y donde formar a los jóvenes más descerebrados y fracasados del País Vasco para que sean futuros asesinos.

De inmediato ETA se dedicó a llenar las calles de pasquines para señalar a Emilio Gutiérrez.

Efectivamente a nadie parece importarle que una mafia perfectamente organizada tenga acojonados a cientos de miles de ciudadanos del País Vasco, que no se atreven ni siquiera a mirar a los ojos a un simpatizante de ETA, y que se apartan con sumisión para cederles el paso cada vez que se cruzan en una acera con alguno de ellos.

Yo no voy a ser quien anime a los vascos a echar mano de una maza para responder con la misma moneda a los mafiosos que, impunemente, están quebrantando la ley a diario en Euskadi para atemorizar a los demás, pero lo cierto es que, por lo que he podido ver y oír por ahí, todo apunta a que este extraordinario acto de Emilio Gutiérrez ha sido como un soplo de aire fresco que los vascos estaban necesitando desde hace décadas. Incluso se ha creado una plataforma en Internet para apoyar a Emilio Gutiérrez y ayudarle económicamente tanto en la reparación de su casa como en las necesidades que sin duda le surgirán, ya que, como tantos otros vascos que se han atrevido a enfrentarse a la mafia etarra, también éste se ha visto obligado a huir del País Vasco para evitar ser asesinado.

Sin duda Emilio Gutiérrez pasará a la historia.

Vídeo de Emilio Gutiérrez devolviendo a ETA lo que le debía.

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