Jigoro Inokuma

 

Abuelo de Yawara y considerado uno de los mejores, sino el mejor, judoka del Japón y del mundo. Entrenándose sin descanso fue perfeccionando su técnica hasta alcanzar el cinturón negro de 8ºDan. Se retiró después de ganar por cinco ocasiones el Campeonato Nacional y conseguir una medalla de oro en las olimpiadas, dedicándose a entrenar a su hijo Kojiro. Ante la desaparición de su hijo empezó a entrenar a su nieta Yawara desde muy pequeña, decidido a que algún día ganara la medalla de oro, aunque tuvo que hacer frente a la rebeldía de su nieta, que no quería participar en ningún campeonato.

El trabajo de Matsuda y la aparición de Jody le sirve para conseguir al fin que Yawara participara en distintos torneos. Fastidiado por el empeño de Yawara de entrar en la universidad de Mitsuba en detrimento de Saikai, ve la oportunidad de impedirlo cuando su nieta se lesiona la muñeca en el último combate antes de los exámenes. Hizo ver que la curaba, pero en realidad usó sus amplios conocimientos de medicina para hacer que el dolor desapareciera temporalmente, pero que retornara el día del examen. Jigoro cree que se ha salido con la suya, pero no cuenta con la intervención de Matsuda. Finalmente acepta a regañadientes el ingreso de su nieta en Mitsuba, después de que ella le promete seguir los entrenamientos, pero en realidad sólo espera una nueva oportunidad para llevarla a Saikai.

Después de varios años, donde su máxima preocupación es que Yawara se líe con algún macarra y se prostituya (es un poco paranoico, el abuelete), retoma sus esfuerzos para conseguir que su nieta ingrese en Saikai. Organiza un combate entre el equipo de Mitsuba y el equipo Nacional francés de judo femenino. Consigue que Yawara acepte prometiéndole que si gana olvidará a Saikai, pero que si pierde ingresará allí. La trampa consiste en organizar un combate uno contra uno, lo que impide que Yawara pueda encargarse de las cinco rivales. Después de ver como su nieta gana el primer combate, se dispone a ver como su plan llega a buen término. Pero entonces, en una mezcla de sorpresa y admiración, observa como las compañeras de Yawara plantan cara a las francesas. Finalmente, reconociendo el esfuerzo de todas, ayuda a Fujiko a vencer en el último combate, siendo la victoria para Mitsuba. A partir de aquí continúa entrenándola para vencer a Sayaka, motivado porque la entrena su hijo.

Ya en Barcelona se realizará su sueño y verá a su nieta convertida en la nueva reina del Judo mundial tras conseguir dos medallas de oro.