|
Septiembre de 2008 |
||||||||||||||||||
OTROS BLOGS
|
Lunes, 29 de septiembre de 2008 30-PIJAMAS Y PAÑOLONES
Y todo esto que acabo de decir, viene al caso por algo que todavía no he acabado de captar, y que me está dando vueltas a la mollera desde que hace unos pocos días vi una película -más o menos cibernéticamente- que se titula “El niño con el pijama de rayas”, cuya historia, dicho sea de paso, ya había leído yo previamente en este mundo paralelo donde me muevo. Dejando aparte algunas pequeñas omisiones del filme, entre las que destacaría el momento en que la familia de Bruno coge el tren para ir a su nueva casa y el presunto lío entre madre y el teniente, y dejando aparte también la deliciosa y genuina forma en que el autor expresa en el libro lo que el niño ve a su alrededor, la verdad es que creo que la película en cuestión refleja muy bien la historia que se quiere contar. Y dicho esto, ahora trataré de explicar eso que me está dando tantas vueltas a la mollera y que, a mi entender, quizá tenga algo que ver con los símbolos. Cuando finalizó la película pude captar una gran mayoría de expresiones mustias y cariacontecidas, entre las que, curiosamente, destacaban los satisfechos rostros de tres jóvenes que se sentaban en la sexta fila y que sonreían de oreja a oreja… Y ahora viene lo de los símbolos, porque, aunque no tengo ni idea de lo que pueda significar, me pareció chocante que precisamente esos tres jóvenes -los que se descojonaban- llevasen enrollada al cuello una especie de toquilla o pañolón, con más aspecto de mantel que de bufanda, y que, por más que busqué, no pude ver en la sala a ninguna otra persona ataviada con atuendos parecidos. ¿Por qué habría tanta diferencia entre las reacciones de unos y otros? ¿Tendrían algo que ver los pañolones? Para debatir sobre este tema, pulse aquí Viernes, 19 de septiembre de 2008 29-CUESTIÓN DE PERSPECTIVAS
Si nos fijamos un poco, nos daremos cuenta de que la humanidad ha empezado a vivir su verdadero y auténtico cambio en los últimos doscientos años, porque de ahí hacia atrás hay que reconocer que no ha habido variaciones sustanciales prácticamente desde el neolítico. Es curioso que todas las generaciones que, durante miles de años, han pasado por el mundo, hayan tenido como única tecnología los caballos, los carros, los arados, los adobes, la cerámica y cuatro cosas más que nunca han cambiado de un modo especial entre siglo y siglo, hasta hace prácticamente cuatro días. De todas formas, y a pesar de que no nací hace doscientos años, en realidad mis coetáneos y yo podríamos decir que en mi pueblo hemos vivido del mismo modo que vivía la gente hace mil o dos mil años (salvo en la higiene, naturalmente, porque nosotros, mucho más adelantados, nos mudábamos una vez a la semana). Pero aparte de eso, la cuestión es que hemos trabajado el campo con los mismos aperos que ellos, con los mismos animales y con los mismos métodos. Hemos manejado el comercio como lo hacían ellos; con las mismas pesas, con parecidas medidas… Para alumbrarnos durante la noche usábamos el candil, cuando necesitábamos agua íbamos a la fuente a por unos cántaros, y en el momento en que las tripas apretaban nos poníamos en marcha con la prisa necesaria en dirección al corral y obrábamos todo lo que había que obrar al aire libre… Y qué decir de los niños… Su mayor diversión en primavera era ir “a nidos”, es decir, ir a localizar nidos de pájaros para robarles los huevos (sin saber muy bien con qué motivo), y los que más huevos cogían eran considerados algo así como seres superiores que merecían un respeto especial. Y cuando conseguían matar una víbora, se dedicaban a pasearla por el pueblo para que todos la viesen. Y que no se encontrasen con un perro y una perra enganchados (o haciendo el amor, como diría un francés), porque lo más natural era coger un palo y separarlos a base de leña…Todo ello sin olvidar que ellos, los más niños, eran los encargados de llevar los gatitos recién nacidos que les entregaban los vecinos para ahogarlos en el arroyo (claro, no nos íbamos a llenar de gatos). Lo dicho, igual que en el neolítico... Y sin embargo ahora… ¡Vaya cambio! Ahora todo el mundo tiene automóvil, reloj y varios pares de zapatos; y en todas las casas hay luz eléctrica, agua nada más abrir el grifo, inodoros, ducha, televisión (cientos de cadenas), teléfonos, frigorífico, calefacción, aire acondicionado, hornos y fogones eléctricos, ordenadores, Internet (maravilla de las maravillas), consolas con todo tipo de videojuegos… Y ahora dirán ustedes que a qué viene esto... Pues esto viene a que finalmente he descubierto los motivos por los que ahora hay mucha gente que está en contra de las corridas de toros… y a favor del aborto. Para debatir sobre este tema, pulse aquí Martes, 16 de septiembre de 2008 28-CARTA DE MI BISNIETA (TEMPLE)
La verdad es que me encanta que mi bisnieta me cuente todas estas cosas, porque aunque algunas ya las sabía, también conviene que de vez en cuando alguien me refresque esta memoria mía que cada día está más atrofiada. Son las cosas de la edad, que no pasa en balde. Según me ha dicho mi bisnieta en nuestras conversaciones privadas, le gusta mucho viajar, y ha visto muchos sitios y ha conocido muchas costumbres, sobre todo en lo que se refiere al mundo esotérico y a la cultura oriental. Espero que en sus próximas cartas me vaya contando esas cosillas porque la verdad es que ha despertado mi interés. En cuanto a la carta de hoy, sinceramente creo que tiene un algo que creo que se me escapa. Tengo que decirle que me lo aclare. Juzguen ustedes. La carta es ésta:
Para debatir sobre este tema, pulse aquí Lunes, 15 de septiembre de 2008 27-VELOS Y CURAS
Lo que yo quería decir es que ahora, desde que estoy en el ciberespacio, he encontrado innumerables cambios con respecto a lo que pasaba en mis tiempos, pero sin embargo hay algo que, en esencia, no ha cambiado absolutamente nada. Me estoy refiriendo a la religión. En mis tiempos las mujeres se tapaban la cabeza, sobre todo para ir a los oficios religiosos, y puedo observar que ahora también se la tapan... Sí, ya sé que no es en la religión católica donde se sigue esa costumbre, pero hay que reconocer que hay ciertas similitudes entre la religión musulmana y la antigua religión católica, sobre todo en lo que a absurdo rigor se refiere, ya que, aparte de esa extraña y a mi modo de ver innecesaria costumbre religiosa de que las mujeres se cubran la cabeza, también se parecen ambas religiones en la falta de reconocimiento a la mujer por el hecho de ser mujer, en la preeminencia del hombre por el hecho de ser hombre, en la condenación eterna del ser humano que no cumpla con las leyes dictadas para cada religión y en el paraíso prometido -con más o menos ángeles, o con más o menos vírgenes- a los que sigan las directrices que lanzan desde sus púlpitos, ésos que, habitualmente, suelen vestirse de largo y de negro, sean de la religión que sean. En su día dijo Marx que “la religión es el opio del pueblo”, y no hay duda de que, concretamente en este asunto, estaba muy acertado (al menos eso creo yo). A mi entender las religiones aparecieron por la imperiosa necesidad que siempre ha tenido el ser humano de creer que hay algo superior y omnipotente en quien confiar su insignificancia, de cuya humana fragilidad rápidamente tomaron nota los más espabilados de cada tribu, y de inmediato se hicieron hechiceros, augures, sacerdotes o lo que sea, para sacar unas sustanciosas rentas, sobre todo en lo que a poder fáctico se refiere. Así se crearon las religiones y así seguimos, porque aunque parece que ahora la religión católica decae en su dominio y severidad, es evidente que ahí llega pisando fuerte la musulmana, con todo tipo de ayudas, además, por parte de los incautos gobiernos occidentales. Esperemos que los infieles (o los fieles, no lo sé) no nos lleven al huerto y caven a nuestro alrededor… Para debatir sobre este tema, pulse aquí Viernes, 12 de septiembre de 2008 26-JUECES Y JUZGADOS
Últimamente estoy leyendo y viendo cosas en este Internet que me conecta, que me están dejando tan estupefacto como cuando me enteré de lo de las palabras sexuales… Resulta que he visto que todo el mundo está atacando al Consejo General del Poder Judicial, porque ha puesto una multa de sólo mil quinientos euros a un juez que no ejecutó una sentencia contra un individuo que, posteriormente, acabó asesinando a una niña. Y entre todos los que critican este dictamen, destacan tanto el Presidente del Gobierno como el jefe de la oposición. Después de indagar un poco por ahí, resulta que me he enterado de que, aunque ese juez hubiese ejecutado la sentencia, el asesino en cuestión no habría entrado en la cárcel porque su delito no contemplaba esa posibilidad; es decir, con ejecución de sentencia o sin ella, el asesino habría seguido en libertad para cometer el crimen, de lo cual se desprende que el hecho de haber o no haber ejecutado la sentencia, nunca habría evitado el asesinato. Pero, además, también he descubierto que el Juzgado que dirigía ese juez tenía infinidad de trabajo atrasado, debido a que en España hay tres o cuatro veces menos jueces y funcionarios judiciales de los que serían necesarios, por la sencilla razón de que, si hubiese los realmente necesarios, habría que pagarlos, y los Gobiernos -todos los Gobiernos- prefieren ahorrarse esas perrillas, sin importarles demasiado que se saturen los juzgados de legajos y legajos que nunca salen adelante, y sin importarles tampoco que ese “ahorro” pueda suponer un inconveniente como éste del que tanto se habla ahora y del que se está acusando a unos funcionarios que, a mi entender, son los que menos culpa tienen. La demagogia de que hacen gala nuestros políticos, sin ningún tipo de pudor, no existiría si no hubiese tanta incultura. Para debatir sobre este tema, pulse aquí Jueves, 11 de septiembre de 2008 25-CARTA DE MI BISNIETA (MOLINOS)
En otras conversaciones privadas que he tenido con ella, me ha contado muchas cosas sobre Galicia. A mi bisnieta le gusta Galicia, y es habitual que, cada vez que tiene unos días libres, vaya por esas tierras. Me ha contado que le gustan sus paisajes, pero también me ha dicho que, sobre todo, le gustan sus gentes y sus leyendas. Mi bisnieta nunca se hospeda en hoteles cuando va a Galicia. Me dice que prefiere quedarse en pequeños pueblos y dormir en hostales, pensiones e incluso simples habitaciones de alquiler en casas particulares, porque, dice, así vive en primera persona el misterio de la Galicia más profunda... "Mouxos, coruxas, sapos e bruxas; demos, trasgos e diaños; espritos das nevoadas veigas; corvos, pintigas e meigas..." La Galicia profunda... Yo también la conocí. Fui sólo una vez, y llovía, y el cielo era gris, y los caminos, entre el monte, desprendían un húmedo olor a barro y a musgo... Todo muy distinto a mi Castilla de siempre, y todo muy misterioso, pero con un hondo y nostálgico atractivo... A pesar de todo, a pesar de ser la antítesis de mi Castilla, me gustó Galicia, y quizá mi bisnieta haya heredado algún gen mío amante de ese entrañable trozo de España, y por eso a ella también le gusta Galicia. Quiero mucho a mi bisnieta y me encanta compartir con ella el espacio de este blog. Ojalá me escriba mucho más porque me encanta leer lo que me cuenta. Juzguen ustedes. La carta es ésta:
Para debatir sobre este tema, pulse aquí Miércoles, 10 de septiembre de 2008 24-CANNABIS SATIVA
Todos los vecinos teníamos un cacho de terreno cerca del arroyo para sembrar cañamones en una zona que llamábamos los Cañamares, cuyos frutos nos servían como postre típico en Navidad, tostándolos y mezclándolos con miel. En ninguna casa faltaban los cañamones con miel en esas fechas, y la verdad es que nadie veía otra utilidad en el cáñamo que no fuesen los cañamones. Sin embargo, sí parece que a veces me sacude la memoria que el obrero andaluz que venía todos los veranos al pueblo para ayudarme en las cosechas, me preguntó en una ocasión con sonrisa socarrona: “¿Pero uzté zabe lo que e eto?”, y yo creo recordar que le respondí: “Pues cáñamo, ¿qué va a ser?”, y él se calló, sonriente, mientras se agachaba, arrancaba las hojas que se iban secando por abajo y se las guardaba en el bolsillo. En aquel momento no entendí por qué hacía aquello, hasta que un día, después de llevar el último carro de trigo recién segado a la era, el andaluz y yo nos metimos a la sombra del sotechado de la tenada, y, tras sentarnos en una medida de arroba puesta boca abajo, saqué el paquete de caldo y el librillo de papel de fumar para liarme un cigarrillo. Cuando puse la picadura en la mano, observé que él hacía lo propio, pero no con ninguna clase de tabaco sino con las hojas secas que había quitado del cáñamo. La verdad es que yo sabía que aquel hombre emigraba todos los veranos a mi pueblo porque necesitaba sacarse unas perras, pero lo que no me imaginaba era que estuviese tan necesitado que no tuviera ni para tabaco, y de inmediato le ofrecí el paquete de Ideales, aunque él, sorprendentemente y con una leve sonrisa, dijo: “¡Quia!”, a la vez que hacía un gesto despectivo con la mano, retirando el tabaco que yo le había brindado. Cuando, años después, me enteré de que aquello que a veces fumaba el obrero andaluz era lo que ahora todo el mundo llama droga, y que estaba prohibida porque su consumo hacía daño a la gente, me sorprendí doblemente. En primer lugar me pareció muy chocante el haber estado conviviendo durante años y años con una planta prohibida sin saberlo, y en segundo lugar, lo cierto es que no entendí muy bien que el obrero andaluz acabase muriendo de viejo a los ochenta y siete años, con una salud que para sí la quisieran muchos de los adictos a cuidar de su cuerpo que hay ahora. Después de leer bastantes libros y pasear mucho por el ciberespacio, he aprendido que las drogas pueden ser malas, pero como también puede serlo el alcohol, el tabaco, muchas medicinas e incluso esas hamburguesas grasientas que venden ahora. Lo que hace falta es que los Gobiernos se preocupen un poco por informar a la gente de los verdaderos peligros de muchas de las cosas que se consumen y se hacen a diario, para que la gente pueda elegir lo que más le convenga. Si informasen bien, estoy seguro de que todos descubriríamos que hay cosas autorizadas que son mucho más peligrosas que otras prohibidas. Y de todos modos, creo que la decisión final sobre lo que consumimos deberíamos tomarla cada uno de nosotros en vez de los Gobiernos de turno. Como hacía el obrero andaluz… Para debatir sobre este tema, pulse aquí Lunes, 8 de septiembre de 2008 23-TU CUERPO ES TUYO...
En relación con este asunto, ahora estoy viendo que en el ciberespacio se está polemizando con un par de cosillas sobre las que el Gobierno de España quiere levantar todas o algunas de las restricciones que actualmente soportan, utilizando para eliminar dichas limitaciones el mismo argumento en ambos casos. El argumento en cuestión viene a decir: “Tu cuerpo es tuyo, haz con él lo que quieras”, cuya frase es el espíritu del proyecto de despenalización total de la eutanasia y el aborto. En mi condición de liberal convencido debo reconocer que, efectivamente, comulgo con esa afirmación, y precisamente por eso no entiendo que obliguen a la gente a llevar a la fuerza el casco cuando van en motocicleta o a ponerse el cinturón de seguridad en los automóviles, y por los mismos motivos tampoco encuentro la razón por la cual deba castigarse o prohibirse el suicidio. Otra cuestión es que en vez de suicidarte tú, “te suiciden”, porque en ese caso ya intervendría la mano de una tercera persona que es la que ejecutaría el acto que finalmente provocaría la muerte a otra, y eso, como Juez de Paz que soy, puedo asegurar que no es otra cosa que un homicidio, cuyo homicidio, probablemente, tendrá todas las connotaciones piadosas que ustedes quieran, pero que, aun así, no dejará de ser un homicidio. Y en cuanto al aborto, ahí sí que no soy capaz de encontrar relación alguna entre la frase argumental y el acto en sí, porque cuando se realiza un aborto, no es la madre la que atenta contra su propio cuerpo sino contra el cuerpo de su hijo, y eso, a mi entender, no deja de ser otro homicidio. Al final se hará lo que quieran los políticos, y más tarde o más temprano se deshará, y después volverá a hacerse… Y así seguirán las cosas hasta que la Naturaleza decida que el ser humano sobra, y prescinda de él igual que de él prescindió durante los miles de millones de años anteriores a nuestra existencia. Sin duda alguna somos una insignificante anomalía en el normal discurrir de la evolución. Para debatir sobre este tema, pulse aquí Domingo, 7 de septiembre de 2008 22-UNA GUERRA ATÍPICA
Todo apunta a que en esa guerra sólo encarcelaban los de un bando, sólo fusilaban los de un bando, sólo asesinaban los de un bando… Los de ese bando eran los únicos que, en tierra conquistada, manejaban los “camiones de la muerte” y, durante la noche, pasaban por las casas de los disidentes para fusilarlos y enterrarlos en cualquier cuneta. Sólo los de ese bando se dedicaban a saquear los pueblos con la excusa de que eran “requisas” para el ejército. Los aviones que bombardeaban las ciudades causando miles de muertos inocentes, siempre eran los de ese bando. Ese bando era el único que disparaba desde las trincheras para matar a los que había enfrente. Ese bando era el bando de los "malos". Yo conocí esa guerra, aunque tengo que decir que por aquel entonces ya era demasiado viejo y por eso no me llamaron a filas. A esa guerra llamaron a los jóvenes, a muchachos sin demasiada capacidad para discernir, a los que obligaban a ponerse un uniforme, les daban un mosquetón con munición y les ordenaban ir en formación a tierras lejanas para matar a otros jóvenes que, como ellos, también mataban e igualmente tenían poca capacidad para discernir… Dicen que en esa guerra hubo medio millón de muertos… Medio millón de muertos… Y todos del mismo bando... Supongo... Aunque es raro... No lo sé. Quizá sea una cuestión de memoria histórica. ¿O quizá de memoria selectiva? En fin... Para debatir sobre este tema, pulse aquí Sábado, 6 de septiembre de 2008 21-ESTUDIANTES Y MAESTROS
El otro extremo, el del autoritarismo baldío, lo viví yo, y recuerdo muy bien un maestro que tuve, que no veía mejor utilidad en los libros que el que sirvieran como instrumentos de tortura en forma de peso, sobre las palmas abiertas de los brazos en cruz de pobres chicos arrodillados… Castigar con libros a quien los libros no entiende… Extraña filosofía… Extraña y dolorosa, y no sólo para el infortunado chico sino también para los propios libros, porque cuando el chaval no podía soportar la horizontalidad de sus brazos, los verticalizaba, y allí quedaban los libros, sobre el suelo rojo de viejas baldosas, despatarrados y quejumbrosos. En ese momento la mirada del maestro se volvía rápida hacia su víctima, mientras dibujaba una media sonrisa sádica en su rostro enjuto, al mismo tiempo que cogía con calculada lentitud la regla de madera... Lo siguiente era: “¡Pon las uñas!”, y el torturado, temblando, juntaba las yemas de los dedos, las ponía hacia arriba y se las ofrecía al maestro para que golpease con la regla sobre ellas… Lo dicho, ni tanto ni tan calvo. Sólo necesitamos entender que en la sensatez y el equilibrio siempre está la mejor solución. Para debatir sobre este tema, pulse aquí Viernes, 5 de septiembre de 2008 20-ENGAÑOS
Esa gente actual a la que me refiero y que vive de engañar -entre la que incluiría sobre todo a políticos, vendedores y periodistas- utilizan unas técnicas que juzgo muy reprobables para, evitando mentir, dársela con queso a la incauta sociedad, y si ustedes se fijan un poco y analizan lo que dicen, podrán darse cuenta de que lo que estoy exponiendo es una verdad como un templo. Miren ustedes, en relación con eso de engañar sin mentir, ahora mismo se me acaba de venir a la cabeza un jueguecito con el que antaño solía entretener a los niños en el banco de la plaza, mientras ellos hacían bailar en sus bocas, con un continuo cascabeleo, las bolas de anís que yo les iba dando. El jueguecito en cuestión en realidad era una especie de adivinanza que nunca lograban resolver. Decía así: Imaginaos que tres de vosotros venís a mi tienda y me pedís tres arenques y tres pictolines, que en total valen dos cincuenta. Imaginaos (que es mucho imaginar) que cada uno de vosotros tres tiene una peseta y que me dais las tres pesetas. Imaginaos que yo os devuelvo cinco perras gordas, porque las dos cincuenta que vale lo que os vais a comer, más las cinco perras gordas que os devuelvo, hacen en total las tres pesetas. Ahora imaginaos (que es imaginar todavía más) que de las cinco perras gordas que os devuelvo me dejáis de propina dos y os repartís las otras tres. ¿Cuánto habríais pagado cada uno? Los chiquillos, después de pensar un rato, acababan diciendo: “Diez perras gordas que hacen una peseta, menos una perra gorda que repartimos, hemos pagado ¡NUEVE PERRAS GORDAS!". El problema venía cuando yo les decía: "Pues si habéis pagado nueve perras gordas cada uno, multiplicadas por tres que sois, hacen un total de veintisiete perras gordas, más dos que me disteis de propina, veintinueve. ¿Dónde está la que falta?" Y se devanaban los sesos inútilmente para encontrar la perra gorda que faltaba… Una pena que ahora ni siquiera se haga el más mínimo esfuerzo para encontrar la perra gorda que siempre falta entre tanto engaño. Para debatir sobre este tema, pulse aquí Jueves, 4 de septiembre de 2008 19-EXPROPIACIONES
El sentido común dicta que si es imprescindible expropiar una propiedad privada para el bien de todos, hay que hacerlo, aunque no sé por qué me da la impresión que el tal sentido común se vuelve un cirocho de mucho cuidado (como decía un obrero andaluz que me ayudaba en la cosecha), cuando se trata de compensar la pérdida al expropiado, ya que normalmente el pago que las autoridades hacen por la propiedad, suele estar tan por debajo de su precio real que eso de llamarlo “justiprecio” parece más bien tener ganas de hacer hiriente chanza con la desgracia del pobre confiscado que verdadero interés por denominar con rigor académico una actuación. He leído multitud de quejas en este ciberespacio que me envuelve, de personas a las que han expropiado su casa de toda la vida y no les han dado dinero suficiente ni para comprarse una roulotte de ésas, y en lo que se refiere a la expropiación de terrenos, lo normal es que lo que pagan no llegue ni para invitar a todos mis bisnietos a una comida de plato del día. En resumen, cuando las autoridades consideran que deben expropiar algo a un pobre particular, en lo último que piensan es en aplicar una verdadera justicia, y lo que más les satisface es saber que han pagado por una propiedad diez veces menos de lo que sería su precio real. ¡Qué bíblicos y maravillosos tiempos aquéllos en que se pagaban diezmos…! Ahora nada baja del dieciséis por ciento, y si te descuidas, te soplan la casa. Para debatir sobre este tema, pulse aquí Miércoles, 3 de septiembre de 2008 18-CRISIS
Por aquel entonces nos matábamos a trabajar de sol a sol y muchas veces también durante la noche. Y, dependiendo de la época, trabajábamos incluso los domingos y fiestas de guardar, a veces arriesgándonos a que nos denunciasen. Supongo que la mayoría de la gente que lea esto no sabrá lo que es arrancar yeros o garbanzos, escardar, ir a la remolacha con un frío horroroso o levantarse a la una de la madrugada para ir a acarrear… Hasta un escalofrío me acaba de entrar recordándolo. Nos machacábamos el cuerpo para arar, con un arado romano o con el de reja de vertedera, las tierruchas que todos teníamos diseminadas por el campo, padeciendo ese frío seco de invierno que siempre se pega a la primavera. Y después de la siembra, mientras crecía el trigo, la cebada, la avena o el centeno, no faltaban duras labores que hacer, porque el campo no descansa nunca... Y más tarde, en pleno verano, con un sol de justicia y un calor abrasador, había que ir a segar a hoz, y créanme que para eso hacían falta unos buenos riñones y toneladas de aguante, porque, aunque la cosecha solía ser pobre, las espigas eran muchas. Y después del cansancio de todo el día segando con el solo alivio del botijo y unos torreznos con pan, dormíamos un par de horas y nos levantábamos a la una de la madrugada para uncir de nuevo los machos e ir a las tierras, donde esperaba la mies que debía ser llevada a la era. Y así, días y días. A continuación había que trillar y beldar para, finalmente, y después de meses de durísimo trabajo, vender la cosecha a unos precios que sólo daban para malvivir… Y una vez vendida la cosecha, a empezar de nuevo… Y aparte de todo esto, un servidor también era tendero y hacía mis tareas como Juez de Paz. ¿Crisis ahora? ¿Qué crisis…? Para debatir sobre este tema, pulse aquí Martes, 2 de septiembre de 2008 17-CAMBIOS CLIMÁTICOS
Precisamente algunos de esos inventos parecen ser la causa de que se envíen a la atmósfera ciertos productos químicos que, según dicen, son perjudiciales para el ecosistema y están desencadenando un cambio climático que está calentando nuestro planeta y que deshelará los polos. Vale, es posible. Y si digo que es posible es porque después de leer muchas cosas en Internet (aparte de algunas otras que ya sabía yo de antes), he constatado que desde que el mundo es mundo hasta el día de hoy, ha habido aproximadamente entre cuatro y ocho importantes glaciaciones, lo que significaría que no es la primera vez que en este planeta ha habido cambios climáticos y, por lo que intuyo, me da la impresión que tampoco será la última. Por lo que se dice, parece evidente que ahora estamos ante un nuevo cambio climático, y como es muy propio del ser humano buscar culpables cada vez que ocurre algo que no nos gusta, pues hemos decidido que la culpa de este cambio climático la tenemos nosotros mismos. Si hiciésemos algún caso a lo que dicen los científicos, nos daríamos cuenta de que aseguran que es normal que en la Tierra haya cambios climáticos durante determinados -y más o menos regulares- períodos de tiempo, debido a cosas tan naturales como la variación y la precesión del eje del planeta, la variación en la excentricidad de su órbita y la actividad de las manchas solares, entre otras cosas totalmente ajenas a las insignificantes actividades de la insignificante raza humana. Qué manía tenemos de creer que todo lo bueno y malo que pasa en la Tierra es consecuencia de nuestros actos... Debemos aprender a ser menos soberbios. Para debatir sobre este tema, pulse aquí Lunes, 1 de septiembre de 2008 16-LA BANCA
Hay que reconocer que los banqueros están haciendo un negocio redondo a base de exprimir hasta el infinito a los pobres desgraciados que, por unas u otras razones, se ven obligados a acudir a esos asépticos antros de la usura. Según he podido informarme mientras paseaba entre los millones de webs que hay en Internet, los banqueros hacen lo siguiente: Convencen a la gente de que el lugar más seguro para que guarden su dinero es en el banco, y las pobres víctimas, como tololos, llevan sus ahorros allí, marchándose a continuación -más ligeras de peso- sin saber que acaban de caer en una maquiavélica trampa. Lo primero que hacen los banqueros con ese dinero -que no es suyo- es prestárselo a otras víctimas a cambio de sustanciosas cantidades que, en ocasiones, pueden llegar a superar incluso la cantidad prestada. Pero lo peor no es que los banqueros se aprovechen de los más pobres prestándoles el dinero que otro les dejó en custodia, lo peor es que los banqueros también suelen ensañarse precisamente con el que les entregó ese dinero, cobrándole inverosímiles comisiones por cosas tan absurdas como el hecho de mantener el dinero en el banco... En otras palabras, los banqueros cobran al que les entrega el dinero por entregárselo y también cobran al que se lo prestan por prestárselo. Pero no sólo es eso, porque igualmente te cobran comisiones si preguntas el saldo de tu cuenta, si haces determinadas operaciones, si sacas una cantidad de tu propio dinero en un cajero automático y, por supuesto, también te cobran todos los años por esa infernal tarjeta de plástico, imprescindible para reintegrar tu dinero del cajero en cuestión. Donde esté el cántaro, el colchón o la viga y una buena escopeta para evitar malas tentaciones, que se quiten toda esa recua de mangantes que tan bien toleran todos los Gobiernos del mundo. Para debatir sobre este tema, pulse aquí |
HISTÓRICO
|
DÉJÀ VU
|